Testimonios: misionera Marruecos

Lupita Zúñiga, una heroína anónima que dedica su vida a los migrantes de Marruecos

Guadalupe "Lupita" Zúñiga es una religiosa mexicana de 64 años que trabaja desde el 2015 al servicio de la Delegación de Migraciones en Nador (Marruecos) como responsable de la casa de acogida de la población migrante vulnerable. Lupita, que pertenece a la congregación, Franciscana Misionera de María, nos acompaña en las delegaciones de Barcelona, Ibiza y Mallorca para dar su testimonio.

Resumen del Proyecto de Manos Unidas en el que trabaja Lupita:

ATENCIÓN PSICOSOCIAL Y APOYO LA AUTONOMÍA DE COMUNIDADES MIGRANTES EN NADOR

El proyecto localizado en los campamentos de migrantes asentados en las montañas limítrofes de la ciudad de Nador, ciudad del noreste de Marruecos y fronteriza con Melilla tiene como fin garantizar un mínimo de dignidad a los emigrantes subsaharianos que esperan pasar la frontera o cruzar el mar de Alborán para llegar a Europa.

El entorno de Nador es un punto estratégico para la población migrante. En el 2º trimestre de 2018, se contabilizaron 55 campamentos con una población total de 2.500 y 3.000 personas. Existe un flujo continuo de personas con incorporaciones y abandonos en busca del paso en España. En su mayoría son jóvenes de 20-30 años, procedentes de países del África subsahariana como Guinea Conakry, Costa de Marfil, Mali y Camerún.

Suele haber una minoría de mujeres (en torno al 11-12%) y de niños y menores no acompañados, siendo estos grupos los más vulnerables dada su debilidad y desprotección, lo que los hace blanco de la explotación por parte de redes de tráfico de personas. En los campamentos, viven en condiciones muy precarias (rigores climáticos, tiendas de campaña a la intemperie, falta de agua potable, ausencia de infraestructuras higiénicas y sanitarias, escasa alimentación) y su invisibilidad legal les deja desprotegidos desde el punto de vista del ejercicio de su derecho de acceder a los servicios de salud, educación, incluso a la identidad si son bebés nacidos en tránsito, ya que las autoridades los ignoran.

Sufren también de la violencia de las fuerzas de orden público que les impiden deambular por las poblaciones y los acosan a veces en sus refugios. A su difícil situación en el país de tránsito, se conjugan las situaciones de violencia y abusos a los que se han expuesto en su ruta migratoria desde sus países de origen, especialmente niños y mujeres, que derivan en trastornos físicos y psíquicos. Por otra parte, al carecer de posibilidades de acceso a trabajos legales remunerados en Marruecos, muchos encuentran en la delincuencia, tráfico ilegal, mendicidad o prostitución su medio de vida.

Con la voluntad de mejorar esta situación, el socio local -la Delegación Diocesana de Migraciones de Nador, DDM- pidió a Manos Unidas participar en el proyecto para proporcionar atención psicosocial individual y colectiva a migrantes (agente psicosocial), especialmente a mujeres, comprar y distribuir el 50% del material de higiene personal, frío, y de cuidado materno-infantil; derivar los casos más vulnerables hacia organismos internacionales de protección (asistente social); formación profesional 60 migrantes (remuneración formador, material y transporte de los participantes), seguimiento, y coordinación (mediación con las autoridades locales, nacionales e internacionales y desplazamientos). En el proyecto también participa la DDM de Nador con el apoyo de la Diócesis de Tánger (50% material a distribuir y la producción de material didáctico para la sensibilización en materia de derechos de los migrantes y salud, higiene y gestión medioambiental de residuos).

La viabilidad del proyecto se garantiza a tres niveles: técnico, por el equipo de voluntarios y contratados de la DDM de Nador (creada en el 2011); económico por las aportaciones de Manos Unidas y del socio local, y socio cultural para las buenas relaciones de la DDM de Nador con las autoridades municipales electos, hospital de Nador y por la aceptación y confianza de la población migrante en la DDM. La puesta en marcha de esta intervención contribuirá a mejorar las condiciones de vida de las personas migrantes en situación muy precaria, ya dotarlos de información, medios y formación para reclamar sus derechos y facilitarles su inserción en los países de tráfico y acogimiento. Beneficiarios directos e indirectos: 2.500: 275 mujeres y 2.225 hombres. Duración 12 meses.

En resumen, la finalidad del proyecto es mejorar la calidad de vida de los migrantes en el entorno de la ciudad de Nador, evitando el recrudecimiento de los traumas físicos psicológicos que sufren y el agravamiento de la situación de violencia de género y trata de que sufren las mujeres en su ruta migratoria.

En definitiva, pretende disminuir su situación de desprotección y vulnerabilidad. Para llevar a cabo el proyecto, Manos Unidas cuenta con la Delegación Diocesana de Migraciones de la diócesis de Tánger, creada en el 2011 para ayudar a la población migrante. En Nador, la Delegación cuenta con un equipo formado por voluntarios y personal contratado, expertos en el acercamiento y protección de estas personas y en la mediación con autoridades locales, nacionales e internacionales.

Esta acción responde y se alinea con la Declaración Universal de Derechos Humanos, las recomendaciones de la Iglesia sobre el Pacto Mundial para las Migraciones (Asamblea Plenaria de Naciones Unidas, 01 de octubre 2018) y con el deseo de Manos Unidas de asistir , formar e informar sobre los derechos a los migrantes.

Otras informaciones
La DDM es un organismo de la Iglesia Católica en la diócesis de Tánger para el ejercicio de la acción social y caritativa a favor de la población migrante. En Nador hay una sede con sus propios proyectos y un equipo de 6 personas.

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