Testimonio: Isa Solá, misionera en Haití

Isa Solá, misionera asesinada en Haití

Carta tras una conversación con una paciente en el taller de amputados que creó

"Hoy algo me ha tocado especialmente el corazón, necesito compartirlo con vosotros. Ha sido impresionante. Hoy ha venido una chica de 28 años que tenía cita para probarse la prótesis transtibial. Mientras se la probaba ponía mala cara; de dolor. Como que tenía el muñón tan sensible que era imposible que ponérsela. Parecía intocable".

"Ofelia no sabia que hacer ya, le intentó poner un poco de silicona debajo, cerrar más arriba para que no le tocara abajo. Un montón de cosas. Pero su cara de dolor no cambiaba. Al final, Ofelia y yo nos hemos mirado una a la otra diciéndonos: aquí hay algo más. Y hemos tenido la misma intuición. No es el muñón lo que le duele. Y le he dicho a Ofelia.
-Déjame sola con ella. Y han salido todos de la sala.

Me he sentado junto a ella y le he preguntado si había perdido la pierna en el terremoto. Y efectivamente. Le he preguntado que cuantos días estuvo bajo los escombros y me ha dicho que siete. Y se ha echado a llorar. Le he preguntado si quería hablar de eso y me ha contestado que si.
-Cuéntame, ¿qué pasó? Me ha faltado poco para llorar también cuando me ha contado su drama.

Su casa cayó con toda su familia dentro. Nadie se salvó excepto ella. Pero nadie la escuchó gritar durante siete días. Su primito de doce años estaba muerto sobre ella durante los siete días. No tenía fuerza para gritar más. La pierna la tenía en un amasijo de hierros. El primito empezó a descomponerse sobre ella y sobre su pierna herida. A los siete días un pedazo de hormigón cayo de arriba y vio un poquito de luz y al gritar alguien la oyó. Cuando salió, se dio cuenta de que toda su familia había muerto, sus padres y hermanos y primos. Me decía que ya no pasa un día sin que piense en aquel 12 de enero. Ya no tiene vida; ya no tiene ganas de vivir. Le duele la pierna, el corazón y todo el cuerpo.

Le he dicho que no podía caminar bien si su corazón aun estaba herido, que si Dios la había salvado era por algo, que la quería demasiado y que algo querría de ella. Que hay que seguir viviendo. La vida no acabó el 12 de enero, quizás una nueva vida tenga que salir de ese día, pero hay que continuar, hay que pasar página y seguir viviendo. Una pierna es lo mínimo que podías perder con todo lo que pasaste. Hay que seguir adelante y descubrir que tienes que hacer ahora con esa experiencia tan fuerte. Puedes comprender y ayudar a muchos, puedes ayudar a sanar muchos corazones heridos, puedes cuidar a quienes perdieron sus seres más queridos. No llores y empieza vivir algo nuevo. Y me miraba en silencio. Entonces le he dicho. - ¿Estás ya preparada para caminar? y me ha dicho: sí, ahora sí. Y Ofelia ha entrado y le ha puesto la prótesis. Al ponerse de pie, me ha mirado y la cara le ha cambiado. Ha caminado preciosamente. Cuando se iba a marchar, me ha dicho tímidamente:
-¿Puedo abrazaros a todos? Y ha pasado uno a uno dándonos un apretado abrazo. Y se ha ido caminando y sonriendo.

Estos milagros son nuestra paga... ¡la de todos!

Isa

Puerto Príncipe, a 25 de abril de 2014"

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