Testimonio Colombia: Proyecto de Manos Unidas

Jaime León, activitsta por la paz y los derechos humanos en Colombia

"El conflicto de la tierra en Colombia es muy serio, porque no hay autoridad, no hay leyes, no hay justicia"

Jaime León responde en esta entrevista sobre el proyecto que llevan a cabo los claretianos en el resguardo de Caño Mochuelo con el apoyo de Manos Unidas.

-Explíquenos el proyecto que lleva a cabo junto con Manos Unidas, por favor.
En el extremo oriental de país, muy lejos de los centros urbanos, se encuentra el "Resguardo de Caño Mochuelo" en el que viven 10 pueblos distintos. Se trata de un resguardo muy pequeño de 94 mil hectáreas que anteriormente era mucho mayor y que todo ello pertenecía a los indígenas de la Orinoquía. El terreno ha sido disminuido y los indígenas han sido perseguidos al punto del exterminio.

En los años 70, cuando ya estaban casi exterminados algunos de esto grupos, el gobierno les otorgó este resguardo para poder sobrevivir. Dicho resguardo fue un logro de la congregación de las Hermanas Lauritas que con su voz profética a favor de los pueblos indígenas consiguieron distintos resguardos.

Nosotros llegamos realmente en el año 2005. El padre Héctor, retirado por enfermedad el año pasado, inició este acompañamiento. Actualmente acompañamos a cinco pueblos, comunidades más bien, con el proyecto de Manos Unidas.

-¿Y de qué manera les acompañan?
Gracias a Manos Unidas pudimos iniciar en el año 2009 un proyecto y desde entonces nos dedicamos específicamente a dos temas principales.

Uno es la soberanía alimentaria, hemos tenido muchos debates nosotros interculturales, porque decíamos ¿por qué les enseñamos a cultivar si son nómadas? Pero dedujimos que si no se los enseñábamos nosotros iban a desaparecer. Necesitan sobrevivir, resistir a un exterminio al cual han sido condenados.

El otro punto, es el fortalecimiento organizativo de sus líderes. El año pasado llevamos a algunos 15 días a la ciudad de Bogotá y a otros pueblos para que conocieran otras prácticas de organización. Nunca habían salido de su resguardo. Y es que el fortalecimiento político permite que se les dé la posibilidad de exigir sus derechos, de capacitarse para también avanzar en un desarrollo propio.

En esos dos puntos, estamos trabajando en el resguardo. Tenemos un equipo permanente de dos personas, un equipo de apoyo de voluntarios, de profesores del colegio claretiano, de estudiantes de universidades que apoyan yendo a algunas visitas eventuales. La situación es muy complicada, niños se mueren de desnutrición, abuelos también... es muy delicada.

-¿El gobierno tiene olvidados a estos pueblos?
El gobierno invierte muchos recursos pero mal invertidos, porque no tienen gente que esté dedicada en el terreno. Tira plata, como si la plata sola funcionara. Entonces es muy complicado. Nosotros hemos dicho al gobierno en algunas ocasiones que no aceptamos sus proyectos, porque nuestras prácticas son exitosas. Pero es uno de los departamentos más corruptos del país, un departamento con mucho petróleo, casi todos los gobernadores y alcaldes de los municipios han sido destituidos y están en la cárcel. Es muy complicado.

Y es que nosotros conseguimos prácticas exitosas, intervenciones muy positivas. Siempre hacemos un análisis para no dañar a la cultura, para no intervenir en sus costumbres... Resulta muy difícil porque la atracción de nuestra cultura para ellos es muy fuerte. Pero bueno, en eso estamos, se necesitan muchos años para que aprendan a cultivar.

Hay un pueblo que ha sido muy bien valorado por las mismas comunidades, por otras comunidades y por el mismo gobierno, porque no creían que los indígenas serían capaces de cultivar yuca u otras especies... Es un ejemplo muy alentador.

Tenemos muchos retos, no obstante, porque pensamos que las comunidades necesitan como mínimo 15 años porque avanzan muy lentamente, a pesar de que se avanza, porque son pueblos que no tienen la costumbre de la agricultura, no tienen la costumbre de lo político tampoco, ellos trabajaban, vivían como clanes, la autoridad era el mayor de la casa, la familia y se instalaban en rocas por las Sabanas y sus costumbres eran propias del nomadismo.

Proyecto de Manos Unidas en Caño Mochuelo

-¿Por qué hay mucho conflicto entre los colonos y los indígenas? ¿Están enfrentados?
Nuestra educación es muy occidental, solo piensa en el progreso, no piensa en respetar la diferencia. En las regiones como la de Caño Mochuelo, hay colonos que tienen tierras que adquirieron hace 50 años, y a veces ni siquiera viven allí los dueños de esa tierras sino el administrado, y el dueño está fuera del país, son tierras donde tienen 5 mil reses, 10 mil reses y eso le va divinamente para vivir desde lejos. Entonces, obviamente que quien cuida la tierra que es el administrador cuida el ganado que es de su patrón y si alguien lo viene a tomar pues lo defiende, y como no hay autoridad pues lo defiende con sus propias manos.

El conflicto de la tierra en Colombia es muy serio, porque no hay autoridad, no hay leyes, no hay justicia, no hay autoridades en las regiones que puedan solucionar los conflictos, sino que la gente misma lo hace.

Queremos que haya diálogo entre las comunidades y hacerles entender a los colonos que los indígenas tienen costumbres distintas, y que ellos son colonos, invasores, que los indígenas tienen por supuesto el temor del colono, esto está grabado en la cabecita de los indígenas, en los espíritus de los indígenas. La malicia indígena también hace parte de esto, de considerar a los que llegamos como extraños, que además también atacan su cultura.

El año pasado hubo un conflicto con un colono, porque un indígena tomó algo de su finca. Le dispararon al indígena, luego vino la autoridad que no hizo nada... Le dijeron al colono que tenía razón porque era de su propiedad, pero el indígena no concibe como propiedad eso y el colono no entiende tampoco que el indígena tiene otra forma de pensar, el colono piensa que es un indígena que es un perezoso y que hay que eliminarlo si se atreve a coger algo de su finca. Pero en eso estamos caminando, este año, tenemos el proyecto que presentamos a Manos Unidas con la idea de reunir a los colonos y a los indígenas por lo menos dos veces para conversar, para hablar, para empezar a acercarlos, para que empiecen sobretodo los colonos a entender...

-Un trabajo complejo, de tiempo y paciencia y voluntad...
Nosotros adoramos el trabajo que hacemos con los indígenas de Caño Mochuelo, también lo hacemos en otros lugares, pero aquí lo adoramos porque como están lejos las comunidades se pueden preservar un poco más su cultura, no tienen tanta influencia de los pueblos cercanos, de los cascos urbanos de los municipios, entonces pueden conservarse un poco más.

En Caño Mochuelo el apoyo de Manos Unidas es muy interesante porque nos permite tener un equipo de terreno, ayudar a los líderes, ayudar a los indígenas, evidenciar toda esta situación de desnutrición, de hambre, de abandono del estado... Allí también hubo presencia de grupos guerrilleros y paramilitares pero como son pueblos que tienen otras costumbres, incluso los grupos armados no vieron ahí posibilidad de reclutar siquiera soldados para sus ejércitos, porque definitivamente los indígenas no saben... no entienden las armas ellos cazan con sus flechas, y se defienden con sus flechas.

Ha habido casos muy tristes de jóvenes que reclutó la guerrilla y que después huyen con sus armas y hacen daños a los campesinos, porque no entendían... no dimensionan la vida fuera de sus pueblos.

Proyecto de Manos Unidas en Caño Mochuelo

-Entonces, ¿cuál es la mayor amenaza con los pueblos indígenas de Caño Mochuelo?
Por supuesto, la riqueza que tienen sus tierras, el petróleo que hay en Caño Mochuelo, porque ya han identificado puntos de petróleos. En algún momento llegarán las multinacionales para sacar petróleo y los van a dividir. Y, obviamente que va a haber conflictos, seguramente no violentos pero si culturales, conflictos económicos y daño a la cultura. La cultura es milenaria. La cultura se debería respetar para que tengan su opción propia, pero un desarrollo así... fuerte, lo que hacen es dañarles muy rápido.

El otro problema de los indígenas, que ellos tienen son sus territorios. Sus territorios son muy pequeños, 94 mil hectáreas suena a bastante, pero son zonas áreas, donde no se puede sembrar si no se mejoran las tierras, y como no saben mejorarlas, pues habría que enseñarles y el Estado no tiene una política para eso, el estado va, y deja un dinero al líder del pueblo o de la comunidad y sale y ya con eso cree que soluciona el problema.

Reclaman tierras que ahora tienen los colonos y multinacionales. Y el Estado no los escucha, como no existen, estas reclamaciones para el Estado no tienen sentido. La tenencia de tierras permitiría que su supervivencia estuviese garantizada y que también pudiesen seguir avanzando de acuerdo a sus ideales.

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