Presentación de la Campaña 2018 en la Cámara de Comercio de Tarragona

La presidenta de Manos Unidas en Tarragona, Esther Freijanes, presentó la campaña "Comparte lo que importa" en la Cámara de Comercio de Tarragona.

Este año la campaña quiere poner el foco con la palabra "compartir" para poner la atención sobre las cifras del hambre que afecta 815 millones de personas en el mundo y donde 155 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición crónica. Para hacernos una idea, tal y como apuntó Freijanes, la población infantil en Europa menor de 14 años es de 122 millones.

La imagen de la campaña de este año recoge la transformación de un móvil en una regadera; un símbolo porque vemos que lo que "compartimos" tiene resultado y lleva a la prosperidad en los países en los que realizamos proyectos de cooperación. La lucha contra el hambre es un derecho humano fundamental y hay que incidir en sus causas: el desperdicio de alimentos, la lucha contra la especulación alimentaria, la producción a gran escala que se manifiesta claramente insostenible y la especulación con los recursos naturales.

La delegada de Manos Unidas Tarragona expuso los tres proyectos que financiará su delegación:

  • India: proyecto de formación en salud y atención sanitaria móvil.
  • Perú: proyecto educativo para la protección y el bienestar en la infancia.
  • Ruanda: construcción de aulas y sanitarios en una escuela de primaria.

Seguidamente, la invitada de campaña, Marcela Zamora, misionera Dominica del Rosario, que ha trabajado 10 años en el altiplano de Bolivia y 12 años en Timor Oriental dio la conferencia "Una mirada testimonial y crítica desde los márgenes de los excluidos y olvidados".

Zamora explicó la situación de los niños trabajadores en el Alto de la Paz en Bolivia, que a la edad de 4-7 años tienen que trabajar durante el día e ir a la escuela de noche.

La misionera también explicó la situación de las niñas de las montañas de Timor, donde vive la población más pobre y donde la malnutrición hace estragos, así como la tuberculosis y la lepra, arraigada en muchos de sus habitantes. Además, se añade la tradición del "barlaqui", que aún se practica, donde las familias que pasan hambre cambian las niñas a la edad de 11-12 años para una vaca o un cerdo a fin de poder alimentar al resto de familia.

Para solucionar la problemática de estas niñas, las misioneras dominicas tienen un internado para 70-90 chicas, donde acogen a las chicas que se escapan de esta tradición o son abandonadas por sus familias. Allí encuentran refugio, formación, educación y convivencia. Como comentaba Marcela, "el poder transformador de la sociedad de Timor está en las mujeres, sobre todo, cuando está formada y le es reconocida su dignidad".

Manos Unidas ha creído en esta transformación y dotó al internado con placas solar para tener electricidad, un campo de deportes y una zona recreativa para las más pequeñas.

Marcela agradeció a los asistentes su generosidad y confianza en Manos Unidas y alentó a que "no nos cansamos de soñar para tener un mundo más justo y trabajar para conseguirlo".