Despedida a nuestra querida Paquita Massot

El día 13 de marzo dijimos adiós a nuestra querida Paquita Massot, una de las voluntarias más veteranas de Manos Unidas Mallorca. Es por eso que queremos publicar las dulces y sentidas palabras que sus antiguas alumnas le han querido dedicar haciéndole un homenaje. Siempre estará en nuestras oraciones.

El día 13 de marzo nos dejó, a los 97 años, la profesora Francesca Massot i Villalonga, catedrática de griego del instituto Joan Alcover de Palma. Nosotros, que la conocimos y la tratamos, le queremos dedicar desde aquí un modesto pero muy sentido homenaje.

Sin pretender hacer una biografía exhaustiva, he aquí unas pinceladas de su vida que encontramos oportuno destacar:

Nacida en 1921 en Lloseta, estudió el bachillerato en el instituto Ramon Llull y, a continuación, Filosofía y Letras, primero en Valencia y luego en Barcelona, ​​donde se licenció en Lenguas Clásicas. Empezó su carrera docente como ayudante de clases prácticas de Griego en la Ramon Llull y siguió como profesora interina de Latín. En 1950 ganó las oposiciones a cátedra de Griego y ocupó su primera plaza en Ávila, desde donde obtuvo el traslado al INEM Femenino de Palma, ubicado entonces en el último piso de la actual Ramon Llull. Fue secretaria entre 1956 y 1964, cuando pasó a ocupar la dirección. Entonces junto con su equipo -en el que figuraba Aina Moll- promovió la creación de un nuevo espacio para ese centro de enseñanza femenino, reformando el antiguo edificio de la Escuela Normal. Así nació la actual instituto Joan Alcover, que, a pesar de que con el tiempo se convertiría en mixto, en aquel momento supuso un hito importante en la educación de la mujer en Mallorca. Allí comenzaron las clases el curso 1966-67.

Francesca Massot dejó el cargo de directora el año 70, aunque continuó en el equipo directivo, primero como vice-directora y luego nuevamente como secretaria. Se jubiló a finales del curso 1986-87 y ya en ese momento la estimación que despertaba quedó patente en el acto de despedida y en el volumen misceláneo que ex-alumnos y compañeros (coordinados por Carme Bosch) le dedicaron.

Fue una mujer tenaz, seria, trabajadora, una persona a la que se podía confiar la puesta en funcionamiento y el gobierno de un centro educativo. Y después de la jubilación continuó activa, colaborando durante años con el departamento de educación de Manos Unidas. Amante de la naturaleza, disfrutaba de pasar su tiempo libre en el campo, en su finca de Biniali.

Para los que tuvimos la suerte de ser alumnos suyos, era la maestra por excelencia y nos dejó una huella imborrable. Sus clases de Griego, que en aquel tiempo eran casi únicamente de gramática, nunca se hacían aburridas. Sólo ver su entusiasmo por el trabajo, su pasión auténtica por lo que enseñaba, ya hacía que una materia en principio árida se nos hiciera interesante. Sin más herramienta que su voz, una tiza y una pizarra nos supo transmitir su fascinación por el mundo griego. La prueba es que un buen número de nosotros podemos decir que le debemos nuestra vocación, ya que nos hemos dedicado a los estudios de Filología Clásica y los hemos podido afrontar con la sólida base de sus lecciones.

Su trato, sereno y benigno inspiraba respeto. Nunca una palabra más alta que la otra, pero firmeza y rigor a la hora de enseñar, un rigor académico que no era en absoluto incompatible con la amenidad y la emoción. Por eso ahora somos muchos que comparten el sentimiento por su muerte. Adiós, maestra, ¡te recordaremos siempre!

SIT TIBI TERRA LEVIS.

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