Testimonio de la familia de Paco Marro, frente a la ordenación sacerdotal de su hijo Iñaki

Hoy, día de San José y "día del padre" os enviamos el testimonio de Paco Marro, miembro de la Delegación de Manos Unidas Barcelona, que recientemente se ha incorporado como Responsable del Departamento de Universidades, área impulsada por él mismo.

Paco es padre de 5 hijos y él y su mujer protagonizan el suplemento de la "Hoja dominical" de este pasado domingo, 18 de marzo de 2018 al presentar su experiencia como padres de Iñaki, quien el pasado 18 de octubre fue ordenado sacerdote. Por su interés humano reproducimos el artículo a continuación:

“El Señor nunca da deseos irrealizables”

La ordenación sacerdotal de Iñaki nos ha hecho recordar la finalidad que nos repetíamos cuando nos unimos en matrimonio: formar una familia llena de amor donde cada uno se realizase como persona y entregase sus dones al servicio de los demás.

El corazón de su madre albergaba desde muy pequeña, sin saber por qué, el deseo de tener un hijo sacerdote. Como decía Santa Teresita del Niño Jesús, “el Señor nunca da deseos irrealizables”. Ella vio siempre en Iñaki un espíritu misionero.

Su ordenación nos ha hecho tomar conciencia de un hilo conductor que enlaza toda una serie de acontecimientos de la vida de nuestro hijo. Nos confirma que Dios prepara desde lejos: Su interés por la lectura desde muy pequeño, su capacidad para imitar la entonación de otras personas, su interés en jugar en el parque con niños emigrantes, su recogimiento el día de su primera comunión en el que nos manifestó que había sentido la llamada del Señor, su interés por los idiomas, su entrega en campamentos y planes con niños y jóvenes, el encuentro con San Juan Pablo II el 3 de mayo de 2003 en Cuatro Vientos...

Sentía admiración por la labor de sacerdotes diocesanos que atienden con una entrega generosa e incansable a emigrantes y desfavorecidos (escogió a uno de ellos, Mn Joan Mora, impulsor de la Fundación Jericó en Lleida, para que le revistiera de diácono y presbítero en la Sagrada Familia y que ha fallecido recientemente).

Para los padres, la ordenación de Iñaki ha supuesto conocer de una manera más profunda la realidad de la Iglesia, ampliar su ámbito de relación incluyendo a madres y padres de otros sacerdotes, feligreses de otras parroquias, entidades eclesiales de la diócesis... Todo ello es un motivo muy grande para pedir, ofrecer e implicarse en las tareas de la Iglesia.

Para los hermanos, ha supuesto un acicate más para continuar en la persecución de sus sueños y luchar por conseguir sus metas. Todos tienen sus proyectos personales y profesionales a los que el Señor les llama a cada uno con sus capacidades y limitaciones. Tanto unas como otras son peldaños necesarios para acercarse al Señor con humildad y confianza con el fin de hacer realidad la misión para la cual hemos sido creados.

La ordenación de Iñaki ha sido para toda la familia un gran regalo de Dios que hemos de agradecer y aprovechar mediante la oración personal y la entrega generosa en el campo particular en el cual el Señor nos ha sembrado.

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