¿Es la deuda la señora de nuestras vidas?

A pesar del inicio del año y una vez volviendo a la rutina laboral, el salón de actos se ha llenado para seguir con el Ciclo de los Lunes de los Derechos Humanos que organiza Justicia y Paz, junto con Cristianismo y Justicia y Manos Unidas cada mes durante todo el año. La cuarta sesión no se presenta fácil: se trata de un tema complicado, difícil de explicar con todas las terminologías que se desprenden de él: la deuda es el protagonista de este lunes 9 de enero, presentado bajo el título "La deuda: señora de nuestras vidas. ¿Cómo afecta la deuda a nuestra democracia?"

Josep Cabayol, el moderador de esta charla y presidente de Solidaridad y Comunicación (SICOM), da paso directamente a la primera ponente del acto. Iolanda Fresnillo, miembro de la Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda, inicia la explicación recordando que existe una "crisis sistémica de masa endeudamiento nacida tras las ayudas del Fondo Monetario Internacional".

Iolanda Fresnillo: "Creo en el impago de la deuda ilegítima"

Con una mirada atrás en la historia, la activista social nos cita a Thomas Sankara, político y líder de Burkina Faso en los años 80, cuando comentaba que "la deuda es heredada de regímenes anteriores". Fresnillo nos invita, pues, a analizar los orígenes de la deuda: con qué intereses, qué créditos se han dado ... con una comparativa: si tu vecino te deja dinero y los tienes que volver, éste te vigilará para saber si trabajas duro para devolverlos cuanto antes. Esta base es lo que pasa entre países y el Fondo Monetario Internacional, los bancos internacionales, nacionales y así, en todo el mundo.

Por otra parte, existe lo que se llama la legitimidad de la deuda. Este se paga porque estamos en una democracia y así queda constituido. La deuda, según Iolanda, es "necesaria para diferentes instituciones para conseguir ejercer tareas. No siempre es negativa", pues. Sucede, entonces, lo que se denomina la "deuda ilegítima, aquella que no se ha usado en beneficio a la población" comenta Iolanda. Como miembro de la Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda deja clara cuál es su posición: cree en "el impago de la deuda ilegítima". Como quieren conseguir este objetivo desde la Plataforma? Creando un control de capitales, con un buen modelo de fiscalidad y banca pública. Cómo lo hacen? Según la experta "aprendiendo con la experiencia tanto de los éxitos como de los fracasos de los distintos países, reconstruyendo redes internacionales para luchar contra la deudocracia y, sobre todo, proponiendo la Auditoría Ciudadana". La razón fundamental de la Plataforma la que forma parte: una auditoría que sirva para entender, entre todos los ciudadanos, como se ha acumulado la deuda. Concluye, unos minutos más tarde del tiempo previsto, que es una "herramienta de comprensión de lo ocurrido con la deuda".

Guillem López: "Un país que quiere ser soberano debe ingresar lo que es capaz de gastar"

Guillem López Casanovas es catedrático de economía en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y el siguiente ponente de la charla. Casasnovas puntualiza que es "necesario tener una precaución con el lenguaje de la deuda en los medios de comunicación, ya que se mezclan la deuda pública y el total, el extranjero con el de los ciudadanos y sus gobiernos, entre otras terminologías".

Según el experto en economía, la deuda "puede ser bueno o malo en función de qué gasto afronta y las funciones que puede tener. Se debe ingresar el que un país es capaz de gastar si se quiere ser soberano". Es importante la idea de la solidaridad en la deuda: generaciones que, como comentaba Iolanda, tienen que pagar una deuda de regímenes anteriores. Según el catedrático "la deuda que financia un capital o un recurso del país es importante. El acuerdo del pago de la deuda menciona que buena parte de la inversión la pague la generación actual y, la otra parte restante las generaciones futuras". Entonces, ¿qué papel tiene el que el experto llama la "solidaridad generacional"? Comenta que "el déficit de un país seguirá existiendo a pesar de que haya una buena actividad económica, es decir, igualmente que haya ingresos y gastos. El caso de España, por ejemplo, es que gasta más de lo que ingresa . "

La deuda puede ser buena o mala en un país, pero la cuestión radica en que existiendo una causa justa para endeudarse aún se gasta más de lo que se ingresa y se deja todo a cargo de las generaciones futuras, personas que deberán de pagar la deuda con sus impuestos más los intereses proveniente de los acuerdos previamente creados.

Ariadna De Salsas