Quedan 167 millones de minas en el mundo que hay que desactivar

El impacto de las minas es más profundo y devastador que los efectos de cualquier otra arma.
La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 4 de abril Día
Internacional de Acción contra las Minas Antipersona, armas mortíferas
cuyo impacto va mucho más allá del daño físico.

· En el mundo existen 167 millones de minas en 78 países.
Once años después de la entrada en vigor del Tratado
de Ottawa sobre la prohibición de minas antipersona, cuarenta países
siguen negándose a firmarlo, entre ellos, Estados Unidos, Rusia o China,
principales productores mundiales de minas.

· Desactivar y destruir una mina cuesta más de 750 euros.

El desminado supone un pozo sin fondo de gastos para los países más
afectados. Localizar, desactivar y destruir una mina supera los 750 euros, mientras
que fabricarla no llega a los 3 euros.

· Harían falta 1.100 años y 30.000 millones de
euros para erradicarlas.

Camboya, uno de los países más minados del mundo, tendría
que emplear el equivalente a su producto interior bruto de cinco años
para eliminar totalmente las minas enterradas.


· Cada año las minas antipersona provocan 15.000 nuevas víctimas.

El impacto de las minas es más profundo y devastador que los efectos
de cualquier otra arma: no sólo cercenan miembros o vidas, también
impiden el libre acceso de los campesinos a sus tierras, de las mujeres a los
pozos de agua o de los niños al colegio. Como consecuencia de ello, muchas
tierras se quedan sin cultivar y familias pobres ven mermados sus ingresos.
Cada año las minas antipersona provocan más de 15.000 nuevas víctimas.
Colombia, Camboya, Afganistán, Angola, Bosnia o Irak destacan entre los
78 países afectados por esta dramática situación.

· Más de 300.000 mutilados en el mundo necesitan prótesis
y atención.

Los 300.000 supervivientes a este drama, que en su mayoría sufren algún
tipo de mutilación, no reciben la asistencia necesaria para superar las
secuelas físicas y morales. Desde 1997, los 151 países firmantes
del Tratado de Ottawa sólo han dedicado un 10 por ciento de la cantidad
necesaria para financiar los programas de atención y rehabilitación
de las víctimas.
Además de padecer dolor físico y secuelas psicológicas,
quienes han sufrido la pérdida de una o dos piernas a edades tempranas
necesitarán cambiar de prótesis unas 25 veces durante su vida,
con un coste económico de hasta 3.000 dólares por familia, imposible
de asumir para la mayoría de afectados, que viven en países con
rentas per cápita inferiores a los 40 euros al mes.

El proyecto “Vidas minadas: diez años después”,
apoyado por Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin
Fronteras
, que consta de una exposición y un libro de fotografías hechas por el foto periodista Gervasio
Sánchez
, se presentó el pasado diciembre y es una muestra del impacto de las minas antipersona en el mundo.

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