No al embargo de la Unión Europea sobre Costa de Marfil

Cáritas Española, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y Manos Unidas expresamos nuestra grave preocupación ante la situación que se vive actualmente en Costa de Marfil, sumida desde hace semanas en un denso clima de violencia que ha degenerado finalmente en guerra civil.

Todos los esfuerzos diplomáticos desarrollados por la comunidad internacional y las medidas de castigo al régimen del presidente saliente Laurent Gbagbo no han logrado el objetivo de favorecer el acceso democrático a la Presidencia del país de Alassane Ouattara, vencedor legítimo de los comicios celebrados el pasado mes de noviembre.

La consolidación de este conflicto fratricida, cuya duración no se puede prever, aboca a toda la población de este país africano a un largo período de temor e incertidumbre. Consecuencia directas de esta situación son el número creciente de desplazados internos, que se acercan ya al millón de personas, y el aumento de refugiados que huyen hacía los países vecinos y cuya cifra podría superar ya los 150.000. Mientras, el número de muertos y heridos por los enfrentamientos sigue creciendo día tras día.

A este panorama de violencia se añade la situación de bancarrota en la que se encuentra la economía de Costa de Marfil, con unas consecuencias directas sobre la vida diaria de la población local y la estabilidad de los países limítrofes: al aumento imparable de los precios de los alimentos de primera necesidad se añade la escasez de muchos productos y la falta de liquidez provocada por el colapso del sistema financiero.

A día de hoy, los hospitales y centros de salud del país han tenido que reducir su capacidad de atención a los enfermos, debido a la falta de suministros médicos, donde la disponibilidad y acceso a los medicamentos se ha visto reducida a un 30%. Asimismo, la distribución de alimentos de primera necesidad para los damnificados corre el riesgo de estancarse, con consecuencias dramáticas, a causa de la falta de productos que tendrían que estar llegando a Costa de Marfil por vía marítima.

Por todo ello, reclamamos a las autoridades de la Unión Europea y a cada uno de los Gobiernos de los Estado miembros el cese inmediato del embargo, por razones estrictamente humanitarias. En las actuales circunstancias, no existe justificación alguna por parte de la comunidad internacional para mantener, en aras de supuestas razones de seguridad y de presión sobre las partes en conflicto, un bloqueo marítimo sobre un país que está condenando a unas condiciones atroces de precariedad alimentaria y sanitaria a la mayoría de la población.

Puedes leer el comunicado completo en el pdf adjunto

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