La Misión de Bachajón, comprometida con la justicia a favor de la gente más pobre, y en especial de la mujer

Entre los bosques de niebla y selvas tropicales del nordeste de Chiapas, en México, se instalaron en 1958 un grupo de jesuitas, fundando así la Misión de Bachajón.

En un contexto de opresión, ignorancia, analfabetismo, alcoholismo, explotación y esclavitud, la Misión ofreció al pueblo tzeltal agua potable, alumbrado público, escuelas, catequesis, un dispensario médico y proyectos agrícolas. Esto era sólo el inicio de una gran labor de desarrollo de estos pueblos.

En 1968 se añadieron las Hermanas del Divino Pastor, iniciando así el tan necesario trabajo de promoción de la salud y de la mujer. Las mujeres en esta zona tenían una tasa elevadísima de analfabetismo, superior al 70%.

El compromiso de la Misión era lograr una mayor participación de la mujer y un reconocimiento de su palabra y trabajo. Para ello, promueve la creación de fuentes de trabajo, especialmente para las mujeres.

Otra de las áreas en las que la mujer ha encontrado una gran ayuda a su desarrollo son los talleres de crecimiento personal y ejercicios espirituales de San Ignacio, en los que se les hace saber cuáles son sus derechos como mujeres.

En esta zona, donde gracias a los jesuitas la ordenación de diáconos se ha convertido en uno de sus pilares más importantes, las mujeres de éstos han logrado la misma importancia, y ambos trabajan juntos en una igualdad sin precedentes.

Esta vida de fe de la Misión de Bachajón está firmemente comprometida con la justicia a favor de la gente más pobre, especialmente la mujer. Respecto a ello, Felipe J.Ali Modad Aguilar, párroco de la Misión, reconoce como uno de los sus más importantes compromisos el “enfatizar el crecimiento y participación de la mujer dentro de los parámetros propios de la cultura maya-tseltal”, así como “propiciar el crecimiento de organizaciones de mujeres tanto en lo económico-productivo como en lo organizativo-promocional”.

Todo ello convierte a la Misión de Bachajón en un claro ejemplo a seguir de promoción de los derechos de la mujer, en línea con la Campaña 54 de Manos Unidas.

José Avilés, actual director de la Misión Jesuita de Bachajón, sabe bien lo que este compromiso significa. Nos visitará el próximo 31 de enero en el Palau Robert, impartiendo una conferencia en la que nos explicará esta realidad y lo que la Misión hace al respecto. Una inauguración de la Campaña “No hay justicia sin igualdad” que no nos dejará indiferentes.

Andrea Coll 

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