Manos Unidas Barcelona, presente en la Cumbre del Clima

Josep Xercavins, voluntario de Manos Unidas Barcelona y experto en desarrollo humano sostenible, ha asistido a la Cumbre del Clima de Madrid y nos ha comentado sus sensaciones iniciales. Con un estilo muy propio y en primera persona, Xercavins nos ofrece unas primeras impresiones en relación con los asuntos pendientes y negociaciones para la puesta en funcionamiento total del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Chile, capital Madrid

La situación interna tan complicada que Chile estaba atravesando estas últimas semanas evidenciaba que no podría hospedar la COP25.

La ministra Teresa Ribero no lo dudó ni un segundo: haciendo uso de las capacidades de las infraestructuras de Madrid era posible realizar la COP25 aquí. Sin responsabilidades políticas, que continúan plenamente en manos de Chile y su gobierno, es cierto, pero con toda la irradiación mundial que supone ser la sede real/física de una COP, más si cabe cuando todo el mundo presta cada vez mayor atención a las COP.

Un gran éxito de la mInistra, y una bocanada de aire fresco para el enrarecido ambiente político actual de la capital del Estado. Así me lo dijo ella personalmente cuando la felicité por su gran visión política: "nos convenía" me dijo textualmente. Ya que cito este encuentro debo decir que ¡nadie como ella, precisamente por el gran trabajo político que realizó en la COP19 de Copenhague, se merecía este éxito!

Ya dentro de la "burbuja" de la COP

Cuando se asiste a una COP (participe más o menos activamente o simplemente intente seguir alguna de las sus innumerables agendas de cada día), uno queda inmediatamente absorbido dentro de una "burbuja" de la que no saldrá ya hasta que abandone el lugar donde se realiza.

Aunque escribo estas líneas el martes 3 de diciembre (hoy mismo se están realizando más de un centenar de actos y reuniones simultáneas que suponen el comienzo real de la COP), las imágenes y las palabras de ayer, día inaugural, me permiten hacer una crónica " irresponsablemente intuitiva" de lo que será esta COP. Puede parecer osado y sólo volviendo a leer estas líneas el viernes, cuando llegue a su fin, se podrá valorar la certeza de las afirmaciones que me atreveré a hacer ahora.

El Acuerdo de París de 2015 y el Informe del IPCC de 2018

El Acuerdo de París estableció como objetivo de la lucha contra la emergencia climática la no superación en más de 2º C de la temperatura de la superficie de la Tierra al inicio de la revolución industrial (ahora estamos 1,1º C por encima ).

En la misma COP21 de París del año 2015 se encargó un informe al IPCC (grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático) para concretar qué quería decir, qué había que hacer, en nuestro mundo de cada día, para alcanzar este objetivo, hoy todavía un poco intangible, en términos de temperatura terrestre.

Nadie en la sesión inaugural de esta COP25 descuidó citar e insistir en la consigna científica en que se ha transformado dicha concreción desde que hace un año la hizo pública el IPCC: es necesario que en 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo hayan disminuido en un 45% respecto a las emisiones globales del año 2010 y que, en 2050, las emisiones netas de estos gases sean nulas (carbonización nula).

Admitido y compartido por casi todo el mundo. Excepto, y no es menor, por los grandes países de economías emergentes, que dicen que no se les puede pedir este objetivo por temas de "justicia climática"...

Sin embargo, en estos momentos, y según los compromisos que los estados decidieron sin ninguna injerencia externa durante el año 2015 y en la perspectiva del año 2030, la suma de lo que se podría conseguir, incluso cumpliendo con estos compromisos estatales, estará muy lejos de esta consigna del IPCC.

Por ello, en los titulares inaugurales oficiales citados, todo el mundo aludía a que hace falta más AMBICIÓN. Y eso es lo que reclamaban en sus discursos una y otra vez tanto la presidencia de Chile, como el Secretario General de las Naciones Unidas o incluso el Sr. Pedro Sanchez, aunque al Estado español no se le conoce ningún documento propio de relevancia sobre la emergencia climática.

La ambición no está en el orden del día de la COP25

Por lo tanto, en esta COP25 no se debería hablar más que de cómo hacer efectiva esta ambición tan reclamada; de cómo cada estado del mundo cumplirá con su parte de responsabilidad específica, esto es, de materializar su parte de ambición...

Pero esto no será así. En los órdenes del día en Madrid no se puede hablar ya de ambición.

Las maneras concretas en que se aplicará el Acuerdo de París ya fueron aprobadas en la COP24 del año pasado en Katowice-Polonia (la única que no he vivido en directo estos últimos años) y esta COP25, aunque nadie lo dirá, es, de hecho, una COP de transición, sin demasiados temas realmente cruciales a debatir y aprobar, en espera de ver qué harán los estados durante los últimos meses del año que viene con sus nuevas NDC (contribuciones nacionales determinadas) en las que, y aquí la gran contradicción, nadie les obliga ni les obligará a cumplir las consignas científicas del IPCC del año pasado.

Que Dios nos coja confesados

El multilateralismo no vive precisamente sus mejores tiempos y momentos, y nadie no sabe cómo arreglarlo. Y el hecho de que cuando "todos" piden ambición tengamos que estar, de hecho, esperando a ver qué nos explicarán los estados -individualmente y en función de sus intereses particulares mucho más que en la de los globales- hacia finales del año próximo, no deja de ser frustrante, aunque real.

Al final de estas líneas volveré a ser yo mismo, y volveré a recordar que en las COP todo se aprueba por consenso (¡porque el reglamento de cómo tomar decisiones en el seno de la COP no se ha conseguido aprobar aún desde 1994! ). Y consenso, amigas y amigos míos, sólo hay en los titulares (con las excepciones comentadas), pero en casi nada más. Y por eso, ambición sólo habrá en los titulares pero, al menos por el momento, en ningún otro lugar.

Josep Xercavins

¿Quién es Josep Xercavins?

Josep Xercavins atesora una larga trayectoria en sostenibilidad aplicada (buenas prácticas en desarrollo humano sostenible desde la escala local a escala global) en cuanto que co-director de Grupo de Investigación de la UPC en Sostenibilidad, Tecnología y Humanismo (STH) establecido el 2004 por la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad.

En la actualidad, es voluntario de Manos Unidas Barcelona desde marzo de 2019 y contribuye a la elaboración de contenidos "de fondo" para la web, como son los observatorios sobre nuestras causas vistos desde la perspectiva de la Agenda 2030.

 

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