La mala gestión del agua es uno de los causantes del hambre

Ya son demasiados los años viendo los estragos que la falta de agua, motivada por la sequía y el mal uso de los recursos, causa en África.

A la crisis alimentaria en algunos países del cuerno de África se ha sumado, ahora, una nueva alarma en el Sahel.  Estas crisis, que claramente responden a unas políticas locales erróneas y a leyes de mercado injustas, tienen en la escasez de agua su principal detonante.

En el mundo hay una población de 7.000 millones de personas que, a mitad de siglo,  podría verse incrementada en otros 2.000 millones. En el año 2025, unos 1.800  millones de personas vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua, y dos tercios de la población mundial podrían estar viviendo bajo condiciones de carencia.

Ese será, según muchos expertos, el motivo de los grandes conflictos del futuro. Y no tan solo en África, aunque en este continente se prevé que el 75% de su población podría correr riesgo de sufrir hambre.

La gestión del agua es fundamental para la estabilidad de la producción mundial de alimentos. Por ello, Manos Unidas apoya proyectos medioambientalmente sostenibles que garanticen el suministro de agua a comunidades en las que la agricultura es, prácticamente, el único medio de subsistencia.

El 22 de marzo, se conmemora el Día Mundial del Agua. En esta ocasión (2012), la jornada está dedicada a la relación entre el agua y la seguridad alimentaria. 

 

Llevando el riego a las comunidades rurales de la región central de Malawi

En Malawi, la inseguridad alimentaria y la desnutrición son unos de los mayores problemas a los que debe enfrentarse la población, principalmente la de las zonas rurales, donde la agricultura y el pequeño comercio son las principales actividades  para la subsistencia.

La inseguridad alimentaria se debe, principalmente, a las lluvias irregulares, la práctica del monocultivo y la terrible miseria del país. 

Las comunidades de la Diócesis de Dedza, en la región Central de Malawi, evaluaron los mayores problemas que afectaban a la población, colocando la seguridad alimentaria en primer lugar, seguida del difícil acceso a fuentes de agua, el Sida, la ausencia de mercados, y las pobres infraestructuras.

Ahí, la tierra es fértil, pero la población carece de medios para explotarla convenientemente. La mayoría de los habitantes de la zona son campesinos dedicados a la agricultura de subsistencia.

CADECOM (Catholic Development Commission in Malawi), la organización que es el brazo de la Conferencia Episcopal de Malawi para los proyectos de desarrollo, y miembro de CARITAS Internacional, han elaborado una propuesta que permitiría abordar los dos principales problemas de la población mediante la irrigación de 3 campos cultivados. El proyecto beneficiará directamente a 320 familias e, indirectamente, a unas 2.000 personas. 

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