Hambre y pobreza: SUMA Y SIGUE

Hace un año, con motivo de la conmemoración, el 16 y 17 de octubre, de los Días de la Alimentación y la Erradicación  de la Pobreza, desde Manos Unidas hacíamos públicos los siguientes datos. Tan ciertos como vergonzantes.

  • El incremento de los precios ha acrecentado la cifra de hambrientos en más de 75 millones, hasta los 923 millones de personas
  • Aumenta también, hasta 1.400 millones, el número de pobres

Pues bien, doce meses después, cuando el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional señalan que algunos países ya empiezan a salir de una de las peores crisis económicas y financieras que se recuerdan, no podemos dejar en el olvido a los millones de personas que esta crisis ha sumido en la más absoluta miseria. A pesar de las grandes promesas, y de esos ambiciosos Objetivos del Milenio que hablan de hacer del mundo un lugar mejor para todos, a finales de 2009 nos encontramos con unas cifras que parecen dar al traste con esas grandes expectativas.

  • La cifra global de hambrientos aumentó en 105 millones de personas, hasta los 1.020 millones. Una sexta parte de la humanidad pasa hambre. Y muchos de ellos están en peligro de muerte inminente, a pesar de que la humanidad produce actualmente un 10% más de los alimentos necesarios para atender a toda la población mundial.
  • Se estima que hoy viven en condiciones de pobreza extrema de 55 a 90 millones de personas más de lo previsto antes de la crisis. Esto acerca la fatídica cifra a los 1.500 millones de personas.

Los datos del hambre y la pobreza son tan elevados que resultan difíciles de asimilar. Para muchos, no son más que números que engrosan unas estadísticas tan frías como molestas. Pero estas cifras esconden un rostro que tiene nombre y apellido, y un drama diario por intentar sobrevivir en un mundo de abundancia.

Desde Manos Unidas, que lleva 50 años haciendo de la batalla diaria contra el hambre y la pobreza su principal objetivo, pedimos que la sociedad se rebele ante esos datos. El silencio y la inacción no ganan batallas. Y el hambre y la pobreza de los seres humanos suponen un fracaso para todos. Si el mundo puede permitirse dedicar billones de dólares a salvar a las grandes entidades financieras e industriales, ¿cómo es posible que se escatimen medios para sacar a millones de personas de la miseria? 

Reducir el número de hambrientos a la mitad requeriría unas inversiones en agricultura de 30.000 millones de dólares anuales. Una cifra casi “ridícula” comparada con los 1,46 billones de dólares dedicados por los países a comprar armas en 2008. Porque, paradójicamente, mientras disminuyen las ayudas al desarrollo, aumentan en un 4 por ciento los gastos en armamento. ¡A pesar de la crisis!   

Manos Unidas, como miembro de la Alianza Española contra la Pobreza, pide a sus socios, simpatizantes y amigos que se unan a las manifestaciones que bajo el lema “Rebélate contra la Pobreza” se celebrarán en toda España durante el fin de semana del 16 al 18 de octubre. De esta manera, podrá oírse más alta la voz de aquéllos que exigen a los líderes políticos mundiales que cambien las palabras bienintencionadas, que nunca terminan de llegar a puerto por hechos concretos. Porque las palabras se las lleva el viento; los hechos NO.

 

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