Haití, entre el caos y la esperanza

Recorrer las calles de Puerto Príncipe doce meses después del terremoto que sembró de muerte y destrucción gran parte del país caribeño, es transitar por un escenario todavía dantesco.

Son muchos los escombros que no han sido retirados y la mayoría de los edificios conservan las huellas del paso de la tragedia. Las aceras, los parques, los jardines… siguen albergando miles de tiendas, campos de desplazados en los que la gente sigue empeñada en retomar una vida que ya nunca volverá a ser lo mismo.

Las carencias son innumerables. Casi tantas como habitantes tiene el país. De una u otra manera, todos han terminado siendo víctimas directas o indirectas de la catástrofe. En Haití está todo por hacer: en el ámbito de la educación, de la salud, de la gobernabilidad, en el aspecto productivo y en el de la infraestructura: las carreteras, la vivienda, la recogida de basuras, el cuidado del medio ambiente…

A lo largo de este año hemos podido constatar que nuestros socios locales se han visto desbordados por tener que atender no sólo lo que era su ámbito de actuación antes del terremoto, sino también otras muchas necesidades surgidas hace doce meses. Sabemos que han tenido que responder a este incremento del trabajo con una disminución de medios materiales, estructurales, y humanos.

En Manos Unidas, a pesar de la lentitud, del desorden y el desgobierno, seguimos creyendo que esta situación no es fruto del temblor, sino de las grandes carencias estructurales derivadas de doscientos años de injusticias de toda índole permitidas, cuando no provocadas, por la comunidad internacional.

Por eso, creemos que es hora de llevar la justicia a Haití. Es el momento de poner en marcha nuestros esfuerzos, cada uno en su ámbito de actuación, para intentar revertir esa tendencia y garantizar el disfrute de los derechos humanos básicos para todos los haitianos.

 

Proyectos apoyados

La recaudación contabilizada en Manos Unidas, desde la apertura de la cuenta de emergencia tras el terremoto de Haití y hasta el 18 de noviembre, ascendía a 3.538.660 euros. Cuando las 71 delegaciones cierren las cuentas de 2010, se actualizará la cantidad, aunque no creemos que vaya a haber variaciones muy significativas.

Manos Unidas ha enviado la ayuda en dos fases: en una primera, se mandaron fondos para paliar la emergencia más inmediata (apoyo para la obtención de alimentos, agua y medicinas). En la segunda, los fondos se destinaron al apoyo a la rehabilitación productiva - agropecuaria, reactivación de la actividad educativa y construcción – y a la reconstrucción de viviendas para damnificados.

En el cuadro adjunto se da cuenta de los 42 proyectos aprobados en estos 12 meses. El importe total de estos proyectos ha sido de 3.291.469,53 euros.

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