Voluntariado en un proyecto en Etiopía (24): Sin esperanza

Hoy he perdido la esperanza.

Tengo 30 años, 3 mujeres, 4 niños y 2 niñas. Mi hijo de 4 años hace dos meses que come muy poco y vomita mucho. El abdomen le ha ido creciendo y creciendo; y el pecho encogiéndose, encogiéndose hasta no ser más que una fina capa que cubre las costillas pareciendo que en cualquier momento vayan a romper la fina piel.

Después de realizar un desplazamiento de 100 kilómetros de distancia y dos días de durada, al fin, alcanzamos el hospital de Gambo. Donde le realizan una ecografía abdominal viendo una gran masa heterogénea que ocupa gran parte del abdomen. Se trata de un tumor abdominal.

Hay que quitarlo. Para ello tenemos que desplazarnos nuevamente, esta vez los 250 kilómetros aproximadamente que nos desplazan de la capital, Addis Abeba.

Después de realizar el nuevo desplazamiento, y llegar finalmente al hospital de la capital. Allí nos informan que debido al estado de malnutrición severa de mi hijo y a las grandes dimensiones del tumor no iban a operarlo. Y ya está. Esto es todo. Estas fueron todas sus palabras: “No lo podemos operar”.

Y así, sin más, regresamos a casa. Abatidos. Sin esperanza

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