El agua, amenaza y salvación para la gente de Uganda

Estamos en Mytiana, Uganda. Es una región formada por múltiples aldeas, dispersas entre terrenos de vegetación exuberante, que podría resultar idílica, pero que esconde grandes dramas derivados de la pobreza y la marginación.

Hacemos nuestro recorrido acompañados por Joseph Ssekyewa, director de Cáritas Mytiana y socio local de Manos Unidas en la zona. Hace ya tiempo que Ssekyewa y su equipo son conscientes de que el agua a veces es también una amenaza para la mayoría de sus pobladores.

“En esta diócesis rural la gente saca agua de pozos que no están protegidos. El agua de lluvia va a esos pozos y la gente la bebe sin tomar precauciones”, nos explica mientras recorremos algunos caminos embarrados.

Esa falta de precauciones son las que llevan la enfermedad a las familias. Son frecuentes la diarrea y la disentería, y habituales los parásitos.  En el trayecto encontramos algunos de esos pozos cavados en lugares poco salubres, y bombas de agua instaladas por el Gobierno, pero ninguna funciona.

Nos adentramos en una de estas aldeas que jalonan los caminos. Nos llama la atención la limpieza de los suelos de tierra roja, la decoración de las pequeñas cabañas de arcilla y la variedad de los cultivos. Esta comunidad es una de las beneficiarias de los proyectos de agua que apoya Manos Unidas.

Gracias a este programa puedo acceder al agua limpia y gracias a que ha incluido la losa de la letrina mi familia ya no tiene tantas enfermedades como antes”, nos cuenta Massigue Masande, que nos enseña con orgullo su nuevo horno ecológico y el secadero exterior de platos y utensilios, que evita la aparición de mohos y bacterias.

“Les damos formación acerca del ciclo de conservación del agua, desde que se saca del pozo hasta que es usada. Se tiene que usar agua limpia, almacenarla en contenedores limpios y algo fundamental, hay que hervirla antes de beberla”, explica Joseph Ssekyewa.

 

La importancia del Tip-Tap

Les hacen ver la importancia de tener unas letrinas que estén limpias. Todo ello forma parte del programa de higiene hídrica. Massigue fue una de las pioneras. “Lo que más he aprendido con la formación es higiene. Lo que he aprendido se lo estoy enseñando a otras mujeres para que lo puedan llevar a cabo en sus comunidades”.

El pequeño Chris ha aprendido en el colegio a “fabricar” uno de los utensilios más importantes de la casa: el tip-tap, que se sitúa a la puerta de las letrinas, y funciona como un lavamanos rudimentario.

Está formado por un bidón de plástico (que se rellena con agua), un poco de cuerda, y unos palos. A golpe de pie, y con un poco de jabón, permite a la familia tener agua limpia para lavarse las manos después de utilizar las letrinas.

De este proyecto se benefician directamente 4.480 personas de 8 aldeas de Mubende y Kiboga, y 10.000 de manera indirecta.

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