Rendición de cuentas

Manos Unidas ha destinado 4,3 millones de euros a paliar las consecuencias de la pandemia entre las poblaciones más vulnerables de Asia, África y Latinoamérica.

Hemos secundado 94 proyectos de emergencia -a los que se ha destinado un presupuesto de 2,5 millones de euros- y reformulado 177 proyectos de desarrollo, previamente en marcha, para incluir acciones relacionadas con la pandemia -por un importe de 1.872.000 euros- y que están permitiendo dar respuesta a peticiones sanitarias, preventivas y alimentarias provocadas por las situaciones de hambre generadas por el confinamiento, y atender a los sectores de población más desfavorecidos: migrantes (refugiados y desplazados), poblaciones indígenas, trabajadores informales, mujeres, niños y ancianos.

Poblaciones indígenas abandonadas en la Amazonía

La crisis del coronavirus ha exacerbado crisis ya existentes que hunden sus raíces en constantes violaciones de los derechos humanos que se justifican en nombre de intereses económicos y políticos más que discutibles. A pesar de que los niveles de contagio en Brasil, Perú y Ecuador son en estos días realmente preocupantes, es especialmente alarmante la situación de la Amazonia, donde las comunidades indígenas se encuentran abandonadas por la mayoría de los gobiernos, más preocupados en favorecer intereses económicos que en proteger los derechos de estas comunidades o el medio ambiente".

Así es como Juan de Amunátegui, coordinador de proyectos en América Latina, explica el esfuerzo especial que se está realizando en atención sanitaria y ayuda alimentaria a un número importante de comunidades indígenas amazónicas abandonadas a su suerte y entre las cuales detectamos una fuerte profundización de la pobreza extrema y el hambre. En estos meses, Manos Unidas ha aprobado 32 proyectos de emergencia en el continente por un importe de 1.118.973 euros.

De la economía informal a la indigencia en Asia
Paradójicamente en Asia, el continente donde se originó el virus, el impacto ha estado muy limitado, teniendo en cuenta, sobre todo, que allí habita el 60% de la población mundial, “aunque esta tendencia parece estar revirtiendo en países como la India donde, hoy en día, la situación es extremadamente preocupante”, explica Ramón Álvarez, coordinador de proyectos de Asia. En casi todos los países donde trabaja Manos Unidas se tomaron medidas drásticas de confinamiento al poco de declararse la pandemia, lo que ha protegido a sus habitantes desde el punto de vista sanitario, pero no del económico.

En países como la India, donde en torno a un 35% de la población trabaja en la economía informal y tiene que salir diariamente a ganarse el mantenimiento, la situación humanitaria y social de los más vulnerables es trágica, porque las medidas de confinamiento impiden a los trabajadores informales salir a buscar el mantenimiento y abrir sus pequeños comercios”.

"En Bombay, con una población de 21 millones de personas donde es imposible mantener la distancia social y la infraestructura médica es muy pobre, casi no se están haciendo tests. Además, buena parte del personal sanitario está contagiado, por lo que no asisten al trabajo”, relata Ramón Álvarez. En este continente, Manos Unidas ha aprobado 29 proyectos de emergencia por valor de 410.123 euros.

Extrema debilidad de la infraestructura sanitaria a África
En África, aunque la propagación de la pandemia ha tenido un ritmo más lento, las cifras no cesan de aumentar con desigual incidencia en unos países y en otros.

Los datos de los cuales se dispone no se corresponden con una realidad que adivinamos infinitamente peor, dada la casi nula existencia de tests que puedan lanzar información fiable”.

Mabel Ibáñez, coordinadora de proyectos de África, explica que están especialmente preocupados por el crecimiento alarmante de casos en algunos países en los cuales trabajamos como Marruecos, Mauritania, Egipto, Camerún, Nigeria o Sudán." Teniendo en cuenta la extrema debilidad de las estructuras sanitarias en la mayoría de esos países y los pocos recursos humanos y materiales de que disponen, Manos Unidas se está volcando en proyectos de prevención y de refuerzo de estructuras sanitarias, así como de apoyo en ayuda alimentaria y medicamentos a los colectivos y comunidades más vulnerables.

"Estamos seriamente preocupados por los efectos devastadores que el hambre está produciendo ya en los más desfavorecidos, que son los que están sufriendo en mayor medida los efectos de los cierres de fronteras declarados por varios países, el confinamiento y la carestía de los bienes de primera necesidad”, afirma Ibáñez. En el continente africano, Manos Unidas ha destinado ya 925.398 euros a través de 33 proyectos de emergencia.

No podemos permanecer impasibles ante el drama del hambre y la pobreza que está generando la crisis del coronavirus entre las personas más pobres de los países más empobrecidos. En algunos de estos países estamos asistiendo, además, a situaciones dramáticas en las cuales los efectos del cambio climático –lluvias torrenciales, sequías…- están empeorando más, si cabe, la situación de millones de personas. No esperamos que la situación sea irreversible y tengamos que asistir, de nuevo, al terrible drama del hambre extrema entre quienes ya están teniendo problemas para alimentarse todos los días”.

Clara Pardo, presidenta de l'ONGD.

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