Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS) 2000-2015

Los ODS son acciones para avanzar en el camino de la paz y el desarrollo humano

Se trata de un compromiso para reducir la pobreza extrema mediante ocho objetivos que aumentaban la esperanza y las oportunidades de la población mundial

En el año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas reunida en Nueva York en Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del 6 al 8 de septiembre, aprobó la llamada "Declaración del Milenio de Naciones Unidas".

Esta declaración contiene, aunque no formulados explícitamente como tales, los que poco después las mismas Naciones Unidas acabaron identificando como un grupo de 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, cada uno de ellos con metas específicas, que se acabaron desglosando en un conjunto de 21 hitos de aspectos de desarrollo en el mundo para alcanzar el período 2000-2015 (cada hito con los indicadores para medir su nivel de logro). Por citar aquí algunos hitos, a modo de ejemplos claros e ilustrativos de lo que se estaba hablando:

- Reducir a la mitad (1990-2015) el porcentaje de personas que pasan hambre en el mundo

- Haber reducido y ralentizado la pérdida de diversidad biológica en 2010

- Luchar de forma integral con la deuda de los países en vías de desarrollo

Desde entonces, las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales multilaterales por un lado y, sobre todo, las organizaciones y expresiones de la sociedad civil por otro, transformaron estos ODM en una especie de "programa mínimo" que permitiera decirnos que estábamos progresando en la construcción de un mundo mejor, más justo y más equitativo.

 Este anhelo ya traslucía dos realidades muy diferentes e importantes:

- Una muy clara y explícita por casi todos: la escandalosa y cruda realidad relativa a los retos más básicos de la vida humana en el planeta, que se suponía que cosas que estarían del todo erradicadas, en cambio incluso se habían agravado, como el hambre en el mundo.

 - Otra menos reconocida, pero también clara para mucha gente, como es el fracaso, desde el punto de vista del desarrollo humano sostenible, del neoliberalismo como construcción de un determinado tipo de globalización económica.

Precisamente esta última constatación tiene mucho que ver con dos dinámicas muy significativas de los años 90. Por un lado, como hemos dicho, la fuerte penetración de las políticas de globalización económica neoliberal y, por otra parte, contradictoriamente, la eclosión de una "edad de oro" de las Naciones Unidas, con sus cumbres más importantes y progresistas (como las de la tierra de Río y la de la mujer de Pekín).

Esto sólo se puede explicar por la finalización de la Guerra Fría y por la lucha política en el seno de la ONU entre los países desarrollados y en desarrollo.

De hecho, la Cumbre del Milenio de 2000 es un momento álgido de esta lucha que ponía de manifiesto el fracaso ambiental, social y económico de la globalización económica neoliberal, evidenciado por la necesidad misma de definir unos ODM.