La deuda externa, o el expolio de los países en desarrollo 1980-2000

Préstamos para el desarrollo

Pero si las Naciones Unidas optaron por la vía de la ayuda y el apoyo al desarrollo, otras organizaciones internacionales multilaterales vieron en aquel mundo que se iba dibujando otros tipos de oportunidades no tanto loables.

Así pues, a las instituciones de Bretton Woods, IBW, el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM, coetáneas a la ONU y que nacieron para analizar e influir en las realidades económicas del mundo, los votos de los países eran y son proporcionales a sus cuotas de miembro. Esto, en definitiva, las fue dejando progresivamente en las manos reales de EE.UU., Alemania, Japón, Francia y el Reino Unido, es decir, del llamado G5.

En 1989 quedó bautizada como "el Consenso de Washington" la descripción y la implementación de una gran operación financiera y económica mundial de carácter neoliberal, a través de las IBW, que, a lo largo de 20 años, cambiaría, a muy peor, muchas de las realidades económicas de los países en desarrollo.

Las IBW ponían a disposición de los países en desarrollo un número muy importante de dinero (hecho muy atractivo), en forma de préstamos; empero, aquí la gran trampa neoliberal, su concesión estaba condicionada a la implementación de una serie de políticas internas en relación a sus sectores públicos. Calificadas "de ajuste estructural acondicionado", se trataba de privatizaciones de estos sectores públicos que quedarían en manos de empresas privadas normalmente extranjeras del "norte" del mundo: el FMI daba el préstamo y el BM intermediaba en la búsqueda de la futura empresa extranjera que pasaría a gestionar privadamente el sector o la realidad correspondiente.

Los préstamos tenían que devolver y a unos intereses de mercado internacional. Estas políticas de ajuste estructural acondicionado no serían nunca ningún negocio por los países en desarrollo. Por el contrario, lejos de mejorar, sus condiciones económicas generales empeoraron notablemente y la famosa deuda externa, de finales de los 80 hasta el inicio de los 2000, fue una verdadera expoliación. En 28 países pobres, por ejemplo, la deuda excedió el 60% de su producto interior bruto, PIB, según la página web de la campaña "¿Quién Debe a quién?" a favor de la condonación de esta deuda.

Según datos del FMI, el saldo de esta deuda pasó de 617.8 miles de millones de dólares en 1980 a 3.360 miles de millones en 2007. El monto del préstamo más sus intereses se convertiría en una cantidad inalcanzable por los países más desfavorecidos económicamente. Según el artículo del doctor en derecho Nicolás Angulo Sánchez, "Deuda externa: Fuente de pobreza", el dinero que los países en desarrollo transfirieron (1980-2006) en los países desarrollados en concepto de servicio de la deuda externa fue de 7.673, 7 miles de millones de dólares, una cantidad muy superior a los 3.360 miles de millones citados anteriormente como reconocidos por el propio FMI.

Actualmente estamos en otro momento histórico, marcado por la irrupción de las llamadas economías emergentes y el posterior nacimiento del BRICS, asociación económica-comercial de las 5 economías nacionales emergentes más importantes del mundo: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica , que ha marcado fuertes cambios en las relaciones económicas y financieras internacionales, sobre todo en la primera década de este siglo XXI pero que, actualmente, vive un periodo lleno de incertidumbres que es prematuro intentar analizar aquí.