Testimonio: Cristina Antolín

Cristina Antolín, una heroína anónima que dedicó su vida a África

"Camerún es un país que tiene mucha corrupción, incluso a nivel sanitario, la gente no tiene acceso a los hospitales"

La situación de pobreza en que vive la gran mayoría de las familias en África hace que sus condiciones de vida sean desfavorables para la salud.

Pocas personas conocen tan de cerca los problemas que tienen los africanos para poder acceder a la atención médica como la misionera dominica Cristina Antonlín. Su entrega a los pacientes y su resistente capacidad de responder a las numerosas dificultades que se le presentan en el día a día, hacen del testimonio de esta mujer, una fuente de inspiración y de esperanza para todos aquellos que desde del Norte, intentamos creer que en nuestro vecino continente del Sur no está todo perdido.

Nacida en Alicante y formada en Granada, a los 17 años decidió que quería ser médico y misionera. Entró en la Congregación de Santo Domingo y en 1985, con sólo 26 años, una vez terminados sus estudios de medicina, y tras tomar los hábitos, fue enviada a la República Democrática del Congo, donde estuvo 14 años trabajando en un Hospital de los dominicos.

“Llegué a una ciudad que se llama Isiro, y tuve la suerte de encontrar un médico en el hospital donde me había enviado la congregación a trabajar, un médico zaireño que sabía de todo, era una fuente de saber, me enseñó prácticamente toda la cirugía. Aprendí a operar desde una apendicitis, una hernia, hasta grandes operaciones de útero, de intestino y traumatología. Cuando este doctor muere yo me quedo como única médico y cirujana en este hospital de 120 camas y con un radio de acción de unos 200 km”.

Antolín asegura haber aprendido muchísimo de los africanos “lo que soy se lo debo a África. Yo llegué joven, recién terminada la carrera de medicina, tenía mucha teoría en la cabeza, pero nada de práctica. Yo siempre digo que en África me hice mujer, religiosa y médico”.

12 años en Camerún

En 1999 la Compañía de Santo Domingo destinó a Cristina en un dispensario médico en Camerún. Allí pudo constatar, una vez más, la tragedia que muchos africanos sufren para acceder a la atención médica hospitalaria. Tal y como nos cuenta Cristina, pudo ver cómo, al igual que en el Congo, la falta de infraestructura, de personal, de medios económicos y la corrupción, son las causas más importantes de los problemas que hay en África para tratar las necesidades de salud de sus habitantes:

“Camerún es un país que tiene mucha corrupción, incluso a nivel sanitario, y la gente pobre y de clase media, no tienen acceso a los hospitales, porque a pesar de ser hospitales públicos, no hay sanidad pública gratuita, hay que pagar, por eso mucha gente muere en los pasillos de los hospitales públicos. Habían personas que enviábamos desde el dispensario, porque necesitaban una cirugía, pero una vez allí, ellos tenían que comprar todos los materiales que les pedía el cirujano, les hacen una lista de los productos que necesitan para la intervención, y luego el cirujano les indica su precio por la "mano de obra". Del mismo modo, el anestesista les da una lista de productos que deben comprar, y le pone también precio a su "mano de obra" ”.

Toda esta situación se agrava debido a la falta de personal sanitario y los problemas de infraestructura y provisión de material sanitario. Sin embargo los problemas de salud en África no sólo se deben a una deficiente gestión sanitaria, sino a las condiciones de vida de la población, sobre este punto Cristina Antolín nos da su testimonio:

“La situación de pobreza en que vive la gran mayoría de las familias en África hace que sus condiciones de vida sean desfavorables para la salud. Viven en barrios donde no acceso al agua potable. Viven hacinados en casetas muy pequeñas sin ningún servicio, con muy pocos medios, con muy poca higiene, y esto es causa de muchas enfermedades”.

La mortalidad infantil es uno de los dramas con que convive la población africana. En la mayoría de los casos estas muertes podrían ser totalmente evitables. Para Cristina Antolín hay una estrecha relación entre el acceso a dos derechos básicos y la mortalidad infantil, el derecho al agua y el derecho a la alimentación:

“Cuando hablo de falta de higiene, hablo de falta de alcantarillado, de que no se recogen los desechos y, sobre todo, de falta de agua potable. El no contar con estos servicios básicos hace que los microbios convivan con las personas, y que los niños y jóvenes tengan más riesgo de infecciones intestinales. Todo esto hace que los niños que nacen se encuentren vulnerables. Una de las situaciones más dolorosas que me toca vivir es ver morir a un niño incluso antes de poderlo atender, en la sala de espera, en la consulta, mientras la madre está explicando lo que le pasa, son envueltos, y cuando te acercas a ver, ya no vivo. Es muy duro ver el grito desgarrador de la madre ante su hijo muerto”.

Como respuesta a toda esta situación cinco congregaciones dominicas que se encontraban trabajando en Yaoundé, una de ellas la de Cristina Antolín, decidieron dar esperanza a todas estas personas y poner a su alcance algo tan básico como es el acceso a la atención médica, mediante la fundación del Centro Hospitalario "San Martín de Porres" en el barrio de Mvog-Beti.

“El hospital se ha construido gracias a muchas personas que nos han ayudado. Pero quiero destacar a Manos Unidas. El hospital está en un barrio donde no hay agua corriente, Manos Unidas financió el aprovisionamiento, la canalización y la evacuación de agua en este hospital. De esta manera, Manos Unidas nos ha dado la vida en el hospital, dándonos el agua”.

Con la fundación del hospital pretenden poner la salud al alcance de todos, ya que a pesar de no ser gratuito se brindan según afirma Antolín los servicios a precios muy accesibles.

“En el hospital, poco a poco hemos crecido. Estamos intentando consolidar todos los servicios que hemos implantado. No es un hospital gratuito, pero tratamos de fijar unos precios que sean accesibles a la población, con el fin de autofinanciarnos. Si no el día que se vaya la ayuda, el Hospital no podría seguir funcionando. Y en el caso de que alguien no pueda pagar, tenemos una asistencia social. La idea es que no se vaya sin ser atendido”.

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