El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, nuevo cardenal

En Manos Unidas estamos muy contentos de conocer la noticia del anuncio del nombramiento, el próximo 28 de junio, de Monseñor Omella, Arzobispo de Barcelona, como nuevo Cardenal por parte del Papa Francisco. Monseñor Omella es un gran conocedor de la ong porque durante más de 15 años (de 1999 a 2014) fue consiliario de la ong a nivel nacional.

Arquebisbe de Barcelona visita la seu de Mans Unides Barcelona

El arzobispo de Barcelona, y futuro cardenal, con el equipo de voluntarios de la delegación de Mans Unides Barcelona, en su visita de noviembre de 2016

De sólida formación intelectual, siempre ha estado alineado en el sector "social" del episcopado. Es decir, entre los obispos convencidos de que la Iglesia debe ser, ante todo, samaritana. Este tipo de pastores, desde la llegada al solio pontificio del Papa Francisco, tiene el viento a favor, no en vano Bergoglio quiere una Iglesia "hospital de campaña".

Algo relativamente fácil para un prelado que está adornado con muchas y variadas cualidades personales. Omella es un pastor sencillo, cercano, afable, de los que buscan las distancias cortas y pisar barro. De los obispos-pastores y servidores de la comunidad que tanto gustan al Papa. No en vano fue párroco y hasta misionero (estuvo un año en el Zaire), antes de ser vicario general de Zaragoza, para pasar a obispo auxiliar de la sede del Pilar en 1996.

A continuación reproducimos un extracto de la biografía que el diario El País ha hecho de Monseñor Omella:
Omella fue designado arzobispo de Barcelona en 2015 para suceder al cardenal Martínez Sistach. Encarna a la perfección el nuevo perfil que busca el Papa Francisco: obispos que han sido antes párrocos y que son cercanos a los fieles. De hecho, Omella ha ejercido de párroco en la zona del bajoaragón durante 20 años.

Nacido en Cretas el 21 de abril de 1946, en el seno de una familia de agricultores, estudió Humanidades en el seminario de Zaragoza, para pasar en Filosofía al seminario de los Padres Blancos, con los que terminó la Teología en Lovaina. Como miembros de los misioneros de África, se fue a la misión del entonces Zaire (hoy Congo) y allí estuvo un año.

El tiempo suficiente, para que no perdiese nunca el gusanillo de África y de las misiones. De allí regresó de cura a los pueblos de Zaragoza, hasta que, en 1990, Elías Yanes se fijó en él y lo nombró su vicario general, para pasar a obispo auxiliar de la sede del Pilar unos años después, en 1996.

Por poco tiempo, porque el 27 de octubre de 1999 fue nombrado obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Cinco años después, el 8 de abril de 2004, pasa ya a ocupar una diócesis importante, la de Calahorra y La Calzada-Logroño.

Omella conoce personalmente al Papa, desde su época de arzobispo de Buenos Aires y mantiene una estrecha relación con él. Además de esos apoyos externos, Omella puede presumir (aunque nunca lo haga) de contar con buen predicamento incluso entre sus compañeros obispos. De hecho, fue elegido por sus pares presidente de la comisión de Pastoral Social. Y, recientemente, de Roma le llegaba otro espaldarazo: el nombramiento de miembro de la comisión de Obispos. Ahora le ha llegado otro nuevo reconocimiento: ser nombrado cardenal.

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