Educar para transformar el mundo

Educación crítica desde la indignación y la esperanza 

Es necesaria una Educación Transformadora: Estamos ante una ideología, la del neoliberalismo, que como afirma PIERRE BOURDIEU: "la lógica que se desprende del sistema es que a los pobres les toca lo que se merecen: perecer".

La situación actual es muy dura, sobre todo para los perdedores, para los excluidos, -que pueden ser continentes enteros como el africano- porque como denuncia SUSAN GEORGE: "En el mundo globalizado actual, ésta es la terrible cuestión, ésta es la pregunta real que está entrando en vigor, tanto en los aspectos políticos como en los económicos o ecológicos:

¿Quién tiene derecho a sobrevivir y quién no lo tiene?"

1.- DESDE LA INDIGNACIÓN

"Si nos callamos moriremos, si hablamos moriremos; entonces, hablemos y muramos"
(TAHAR DJAOUT)

Sin duda alguna, el desasosiego frente a las sangrantes desigualdades sociales; la angustia ante la miseria mundial; la rebelión ante la inmensa injusticia planetaria; el rechazo a la crueldad de un sistema que margina, excluye y mata en silencio, están en la raíz y en el punto de partida que nos motivaron a denunciar.

Sí. Nace desde la indignación

Es la indignación que expresaba FRED AZCÁRATE (de la asociación "Jobs With Justice") en la videoconferencia entre un grupo de Porto Alegre y otro grupo de Davos cuando les decía: "Señores, ¿ me sienten en Davos?. Creo que les está llegando una indignación muy justificada de los hermanos y hermanas que me acompañan en esta sala. (... ) Hay un movimiento que se está extendiendo no tan sólo aquí en Porto Alegre, sino en el mundo entero, de gente que quiere hablar de soluciones, pero que está indignada porque sus soluciones no son escuchadas, indignados porque no se toman medidas, y que está indignada por la realidad cotidiana de nuestros países. Por favor: hagan llegar este mensaje a sus colegas de Davos"

Es la indignación que manifestaba PAOLO FREIRE: "No junto mi voz a la de quienes, hablando de paz, piden a los oprimidos, a los harapientos del mundo su resignación. Mi voz tiene otra semántica, tiene otra música. Hablo de la resistencia, de la indignación, de la "justa ira" de los traicionados y de los engañados. De su derecho y de su deber de rebelarse contra las transgresiones éticas de que son víctimas cada vez"

Hay indignación porque persisten situaciones indignas e indignantes, porque a muchos les han robado lo último que les quedaba: su dignidad. Sí, son muchos los que sienten que les han robado la dignidad y el orgullo. Son muchos los campesinos sin tierra, los enfermos sin medicamentos, los analfabetos sin escuela, las gentes sin agua potable, las parejas sin vivienda, los niños sin padres ni familia, los hambrientos sin comida, y los trabajadores sin trabajo...existen numerosos rostros de la pobreza globalizada (¡¡ esa sí que está globalizada !!).

Hay indignación, porque como dice JEAN ZIEGLER: "Cada año, decenas de millones de madres, gravemente desnutridas, dan a luz a decenas de millones de hijos que padecen el mismo problema. Todas estas madres desnutridas y que, no obstante, dan la vida, recuerdan aquellas mujeres malditas de las que SAMUEL BECKETT dijo: "A horcajadas dan a luz sobre una tumba... La luz brilla por un instante y, luego, vuelve la noche"

Sí. Hay una larga noche, un largo lamento de la humanidad que sufre los efectos del huracán , de la barbarie de la globalización neoliberal. Esta globalización que promete un paraíso de progreso, pero que transforma en infierno la vida cotidiana de millones de personas. Esta globalización que se llena la boca hablando de integración, de igualdad, de apertura global, de libertad; cuando genera desigualdad y exclusión; cuando constantemente levanta barreras nuevas y más altas para las personas; cuando nuestra sociedad está cada vez más cerrada, más vigilada, más necesitada de seguridad y de fuerza militar para el mantenimiento del modelo o del sistema. Esta globalización que habla de igualdad entre los pueblos y las naciones, cuando está muy claro que son los jugadores más poderosos quienes deciden las reglas del juego y quienes las imponen para los demás, exigiendo que las respeten todos, menos ellos, claro (ya sea con el dumping de los subsidios agrícolas o con los aranceles de importación).

Son millones las personas que sufren el SIDA, a las que se ha dicho que sus vidas son menos importantes que las patentes de sus medicamentos. Son muchos los millones de seres humanos a los que se ha dicho que era más importante pagar la deuda que tener acceso a la vivienda digna, a la educación, al agua potable o a la salud. Son millones los que claman para que las estructuras liberen a la gente, en lugar de liberar al mercado y el capital; son millones los que reclaman una economía y un mercado al servicio de la sociedad y no al revés. Son millones los que no están dispuestos a que un pequeño grupo, el del club de los mega-ricos, el de los que se autoproclaman expertos, decidan nuestro destino colectivo, sin ningún mandato ni control democrático. Son millones los que ya están hartos de que los políticos siempre hablen de ellos y por ellos, cuando lo que piden es una participación política más directa, una democracia más profunda y sensible a nivel local, nacional e internacional.

La gente está harta de palabras, de bellas promesas, de bonitos discursos y de idílicos escenarios de futuro progreso. La gente ya está harta de tanto "bla-bla-bla", y de las ininteligibles cifras de la macroeconomía. Lo que constata es su microeconomía: La congelación salarial, la insultante disparidad entre ricos y pobres, el deterioro de los servicios básicos, la precariedad de sus contratos, la hipoteca de sus viviendas por las nubes, la subida de los precios en la cesta de la compra y el que cada vez se hace más difícil llegar a fin de mes.

Como dice NAOMI KLEIN: "Sabemos demasiado. No tan sólo el abismo que separa a los ricos de los pobres, sino también el abismo entre la retórica y la realidad. Entre lo que se dice y lo que se hace. Entre la promesa de globalización y sus efectos reales. Es hora de suprimir el abismo"

A pesar del 11 de septiembre, no nos hemos preguntado en serio por las causas de esa salvajada. No entendemos el odio de los marginados contra el mundo de los más ricos y poderosos; su resentimiento contenido, secreto y corrosivo, como un volcán latente; ni calibramos la rabia amordazada, que estalla ahora, imparable, como una riada turbulenta e impetuosa, de los pueblos que creíamos dormidos o anestesiados... Pero ni nos hemos enterado. Occidente sigue más obsesionado por sus trescientos millones de obesos que por los más de ochocientos millones de personas que mueren literalmente de hambre.

Como decía en su ecodiscurso de autocrítica Jacques Chirac, en la cumbre de Johannesburgo (al menos él no estuvo ausente como otros) : "La humanidad padece, pero nosotros permanecemos indiferentes; nuestra casa arde, pero estamos ciegos; la tierra y toda la humanidad está en peligro, y nosotros somos los responsables. No se podrá decir que no lo sabíamos"

Cuando el mundo llamado rico, olvida su compromiso del 0'7% y discute entre dedicar el 0,22% de su PIB en ayuda a las sociedades hambrientas, o bien dedicarles un 0,39 %, (o sólo le dedica el 0'09%, que es lo que hace quien más podría hacerlo, EEUU) se está cometiendo un error miserable y temerario.

CARMEN ALCALDE escribía un artículo muy duro durante la reunión a finales de Junio del 2002 del grupo G-7 en las apartadas montañas del Canadá. Decía: "Esos "siete magníficos" rodeados de osos rabiosos, no entienden que el conflicto actual es la guerra entre dos mundos: el que come y el que no come. Y es una guerra desigual, porque los descamisados, los depauperados, no han tenido ni un minuto en su vida para comprender el significado del rencor ni de la malicia, y porque están estigmatizados por la conformidad y la resignación.

Pero eso se acaba. Y tengo miedo, qué queréis que os diga; un miedo atávico e irracional, como una amenaza indescriptible. Pánico que pierdan los ricos, mi universo social, y terror al genocidio previsto de tantos millones de hermanos que ni tan sólo conozco, y cuyo sufrimiento no soy ni capaz de imaginar.

Los condenados de la tierra, saqueados, en vías de exterminio, miserables, analfabetos, siguen siendo el soporte de los imperialistas, tiránicos, que llevan su lucha encarnizada para impedir su independencia económica y cultural. Son el Tercer Mundo. Expoliado, y colonizado.

Si pudiesen hablar tal vez cantarían el texto de Jaume Vidal Alcover que Elisenda Ribas y Carme Sans cantaban en la nostálgica Cueva del Drac": "Si pudiese decir lo que pienso".... Yo sí puedo y os lo digo: "Habéis destruido y asesinado sus religiones, sus culturas; habéis confiscado sus tierras, habéis vendido sus hombres y sus mujeres, les habéis arrebatado su dignidad y su pensamiento. Habéis violado sus hijas, sus principios y sus creencias en nombre del orden ortodoxo que les ha hecho víctimas de vuestro desorden actual globalizador.

Sois los representantes de la vieja inquisición, los humilladores de todas las razas ajenas a las vuestras. Tengo un mal presagio para vosotros y para vuestras comparsas. Y os lo advierto: Cuidado con los pisoteados de siempre desesperados".

El silencio paciente y servil se ha acabado. Algunos pueblos-como los indígenas de Chiapas-, o líderes, -como 'Lula' o Evo Morales,-, ya han empezado a hablar. Y en adelante, deberíamos oír su clamor o escuchar su voz, con respeto y atención.

2.- NACE TAMBIÉN DESDE LA ESPERANZA

Antes he hablado del sueño rebelde y esperanzador de LUTHER KING ("I have a dream").

Yo también os invito a compartir el mío. MI SUEÑO, NUESTRO SUEÑO:

SUEÑO ( con Pedro Casaldáliga ) QUE "OTRA HUMANIDAD ES POSIBLE"

He soñado que "otra Humanidad es posible"
He soñado en otra humanidad: en una humanidad toda ella humana.
He soñado en una humanidad de verdad humanizada.
He soñado en una sola humanidad: sin divisiones, sin imperios ni exclusiones
He soñado en una humanidad construida desde la libertad y la igualdad
edificada desde la tolerancia y la solidaridad
modulada en la convivencia pacífica y en la diversidad complementaria y enriquecedora

SUEÑO QUE "OTRO MUNDO ES POSIBLE"

"He soñado en un mundo sin "deudas externas" ni "guerras eternas".
He soñado en un mundo en donde todos tengan derecho a tener derechos.
He soñado en un mundo en el que la paz no sea sólo el final de la guerra, sino el fin de la injusticia y la mentira institucionalizadas.
He soñado en un mundo que priorice:
La humanidad y las personas sobre el dinero y el mercado;
la solidaridad y la cooperación sobre el egoísta "sálvese quien pueda";
las necesidades e intereses de la mayoría, sobre el despilfarro, la
ostentación y los beneficios de una minoría
He soñado en un mundo:
Con alimento y víveres para los hambrientos.
Con agua potable y saneada para los sedientos.
Con médicos y medicinas para los enfermos.
Con tierras repartidas para los campesinos y jornaleros
Con libertad y dignidad para los esclavos .
Con viviendas asequibles para los sin techo.
Y con trabajo digno para los parados.
He soñado en un mundo:
Sin mujeres maltratadas ni acosadas, ni prostituídas ni humilladas.
Sin "niños-soldado", ni "niños de la calle" hambrientos y abandonados.
Sin niñas o adolescentes , obligadas a vender su cuerpo.
Sin discriminaciones por la edad, salud, sexo, ideología ,
el color de la piel o la religión.
He soñado en un mundo:
Con acogida y trabajo digno para los emigrantes, refugiados o desplazados
Con hogar y cariño para los niños huérfanos o abandonados
Con escuelas y maestros para los analfabetos y no escolarizados
Con integración y respeto para los discapacitados
Y con pensiones dignas para viudas y jubilados".

En fin, he soñado en un mundo que escuche el largo lamento de los más pobres, explotados y marginados, y en un mundo con respuestas a los innumerables rostros de la pobreza, con alternativas y soluciones viables, de futuro y con futuro.

Sí, soñamos "que otro mundo es posible", "que otro mundo es necesario"... ¡ya!... Y que juntos podemos construirlo. Porque todos juntos podemos convertir algunos de esos sueños en esperanzadora realidad.

Eduard Moreu Malaret,
(Presidente de la delegación de Manos Unidas de Barcelona)

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