Educar para cambiar el mundo

Educar en la realidad y desde la experiencia

Ante un fenómeno complejo es importante conocer qué pasa y porqué pasa; es decir, reconocer las causas y los causantes, buscar las respuestas pero también los responsables. ¿A quién beneficia o perjudica este modelo? ¿Quién lo disfruta o quién lo padece? Importa informarse y formarse. Difícilmente se puede pedir implicación para cambiar algo desde el desconocimiento, la ignorancia o la indiferencia. Por ello es clave educar en valores si queremos cambiar el mundo.

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Si queremos cambiar la realidad importa conocer cuál es esa la realidad. Para que cambien las cosas es necesario que muchas personas piensen que deben cambiar y quieran que, efectivamente, cambien, implicándose en ese proyecto. Es el "sapere aude" ("Atrévete a pensar") de los antiguos...

Conviene fundamentar las opiniones personales, preparase para tener una visión correcta del mundo en el que nos toca vivir. Es el inicio de una formación personal que nos conduce a la convicción de que es preciso actuar con coherencia y responsabilidad. Toda acción debe estar presidida por el análisis crítico y la reflexión sobre la realidad que nos envuelve.

Debemos plantearnos cómo desvelar el engaño, cómo desenmascarar la impostura del discurso neoliberal, las trampas del lenguaje falseado ("guerra al terrorismo", "daños colaterales", "intervenciones humanitarias", "librecambismo para todos"...).

Asumir cuestiones como la pobreza, el dolor, la muerte, -pero también la fiesta, la alegría, la vida- exigen una educación apasionada por el conocimiento, la libertad, la justicia o la belleza, que cuestionen el conformismo o la indiferencia.

Pero no basta la teoría; no es suficiente el conocimiento de laboratorio distante de la realidad. Hay que analizar la experiencia diaria y desde lo cotidiano entender los procesos y efectos de la globalización sobre nuestras vidas, las de quienes nos rodean o las de quienes alejados de nosotros, sufren los impactos y estragos del modelo actual de globalización neoliberal en sus vidas.

Hablando de realismo: Cuando los grupos dominantes afirman que "la política es el arte de lo posible", se reservan el acotar dicho campo. Se entiende que "lo posible" es lo que los poderosos consideran permitido y por tanto aceptable; y que imposible es lo que consideran inaceptable, no realizable. Así, para los que mandan, acabar con la guerra y la violencia en el mundo es una ilusión imposible (entre otras cosas porque no les interesa acabar con el lucrativo negocio del comercio de las armas).

"Para que cambien las cosas es necesario que muchas personas piensen que deben cambiar"

La definición del campo de lo posible sólo pertenece a ellos, a los gestores o dirigentes. Y desde su "realismo" aseveran la irreversibilidad de la guerra global, y también la inevitabilidad de la pobreza...

Los poderosos excluyen la posibilidad de erradicar la pobreza. Como si fuera una meta deseable, pero inalcanzable. En realidad nuestros dirigentes no creen que el derecho a la vida pertenece o puede pertenecer a todos los seres humanos.

Para ellos, quienes luchan por construir sociedades basadas en la solidaridad, la justicia, la amistad, la igualdad, la cooperación y los derechos humanos, son unos utópicos y soñadores. Son esos que exigen el derecho a la vida, es decir: el derecho al agua, a los alimentos, a la salud, a la educación, a la vivienda digna y a la democracia como unos derechos de todos y para todos....¡¡el colmo de la ingenuidad!!

El hecho de aprisionar los sueños en el campo de lo posible, identificado éste con los intereses de los grupos dominantes, ha reducido la realidad a puro campo de batalla. Sólo interesan la creatividad e innovación competitiva basadas en la rivalidad y la exclusión (esperando eliminar al competidor y marginar al perdedor). Es la lógica del mercado, de la competencia entre individuos, grupos sociales, empresas, ciudades, regiones y países...

Y así nuestras sociedades ya no poseen el SENTIDO DE LA SOCIEDAD: del vivir juntos, de la comunidad humana, del bien común. Se nos recuerda la máxima de HOBBES: que "el hombre es lobo para el hombre". Los que mandan nos quieren diseñar un mundo actual como un universo en el que predomina la violencia, la crueldad, el poder, la bulimia consumidora... Y nos venden su sueño: un universo poblado de deseos de riqueza y de poder, de dominio y violencia...y nos quieren hacer creer que la miseria y la guerra siempre han existido y que seguirán existiendo; que no se puede construir un mundo sin pobreza, ni explotación, ni violencia.

"Toda acción debe estar presidida por el análisis crítico y la reflexión sobre la realidad que nos envuelve".

Otros pensamos en otro universo con sueños de paz, de amistad, de justicia y libertad. Lejos de la visión del "otro" como lobo hostil y depredador, creemos lo que algunos pueblos africanos afirman: "QUE EL HOMBRE ES UN REMEDIO PARA EL HOMBRE", pues, en efecto, los hombres pueden llegar a ser un remedio recíproco (siendo el uno la esperanza del otro).

Creemos que lo importante no es ser el más competitivo, ni el mejor, sino "aprender a vivir juntos", "aprender a decir los buenos días" (como también dicen en algunos pueblos africanos).

Preferimos un nuevo diseño de la arquitectura del progreso basado en el desarrollo sostenible, es decir, un modelo de crecimiento respetuoso con el medio ambiente y sobre todo, prudente en no despilfarrar unos recursos que no son infinitos, sino limitados. Se trata de diseñar otro modelo y mundo posible, en donde no se trate de producir más, sino de repartir mejor; en el que no se busque tanto el acaparar cuanto el compartir; que substituya la obsesión de la competitividad, por el esfuerzo en la colaboración; que gestione los recursos, - escasos y limitados -, para cubrir la necesidad verdadera y no para obtener el beneficio mayor; que prefiera la búsqueda de la calidad sobre la cantidad, la búsqueda de lo mejor y no de lo máximo; en fin, un modelo de crecimiento, que no "secuestre el planeta", como denuncian en el MST del Brasil.

Pensamos que el porvenir de nuestras sociedades no puede depender de la carrera tecnológica y armamentística para conseguir el liderazgo mundial.

Creemos que como dice RICARDO PETRELLA no hay que ser "liebres tecnológicas" que avanzan cada vez más rápido con el único objetivo de llegar las primeras. Que es mejor la estrategia de la tortuga, que anda lentamente, tomándose el tiempo de vivir, de disfrutar del paisaje, de cuidar del por-venir planetario.

Nuestras sociedades ni siquiera poseen el SENTIDO DE LA VIDA: ni del futuro, ni de lo público, ni de la gratuidad, ni del don... Sólo interesa la visión basada en sueños de grandeza, de guerra, de poder, de dominio, de conquista, de control.

Pensamos que se impone proyectar visiones y estrategias basadas en la amistad, la solidaridad, la paz, la justicia, la cooperación, la equidad.

La fuerza del hombre reside en su capacidad de soñar, de "pensar lo impensable", de "hacer posible lo imposible", de ser visionarios y de anticipar y superar los límites del presente
Afirmamos que los sueños son vida, y que son tan esenciales para ésta como lo es el aire, el agua o el amor. El poeta francés LOUIS ARAGON afirmaba: "El hombre que sueña no muere"; pienso que lo contrario es más verdad: "El hombre que no sueña muere" (¿para qué seguir viviendo si ya no hay la ilusión de ningún sueño?).

vineta humor grafico osvaldo gutierrez armas en USA
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