Testimonios: cooperante Mozambique

Juan Carlos Cabrera, religioso mercedario atiendeen una de las zonas más deprimidas del sur de Mozambique, a hombres, mujeres y niños que sufren de SIDA, tuberculosis o lepra, y padecen hambre debido a la sequíaVisitará la delegación de Barcelona del 4 al 9 de febrero, como testimonio de nuestra Campaña 2020

Si bien Mozambique se encuentra en pleno proceso de reconstrucción gracias a la pacificación del país, las condiciones de vida de la población siguen siendo aún muy precarias. Es uno de los países con más hambruna, desnutrición y enfermedades.

La provincia de Gaza, al sur de Mozambique, dividida en varios distritos, es una región agrícola con pequeñas explotaciones familiares que requiere de lluvias suficientes y regulares para garantizar la subsistencia. Si esto no ocurre, el hambre asola la región, agravando los problemas de desnutrición que padece gran parte de la población infantil. Muchos hombres emigran a Sudáfrica en busca de mejores oportunidades de trabajo, pero, normalmente solo consiguen empleo en las minas en condiciones muy precarias, por lo que los que retornan, vuelven con graves enfermedades como tuberculosis y SIDA, dejando una población con muchas viudas y huérfanos.

Uno de esos distritos es el Xai-Xai. Allí fue desplazada gran parte de la población por el Gobierno Municipal con motivo de las inundaciones del rio Limpopo en el año 2013. Las riadas les dejaron en la indigencia sin casas ni enseres, y las promesas de casa, luz y agua, quedaron en algunos ladrillos y chapas, para construirse las precarias viviendas en las que aún habitan, o bien en tiendas de campaña que eran provisionales y siguen aún en uso. La población vive de la agricultura de subsistencia, de la venta de los excedentes cuando los hay (es una zona semiárida, con unos periodos largos de sequía, deficiente para la práctica de la agricultura) y de la de artículos artesanales, según sus habilidades. Como en toda la región, la gran mayoría (en proporción de 3 a 1) son mujeres, ya que los hombres emigran, y el 60% de la población tiene menos de 14 años.

La Parroquia de Nossa Senhora das Mercedes regenta allí un centro social con una “guardería” de 2-5 años, ofrece apoyo escolar multinivel y clases de alfabetización a mujeres y, además cuenta con un comedor que atiende a 300 niños de otras escuelas próximas. 

Los padres mercedarios detectaron 2 grandes problemas:

• la carencia de agua potable: se debía recorrer largas distancias para recoger agua de una laguna no salubre, esto supone una gran cantidad de enfermedades intestinales por consumo de agua no potable y que las mujeres tengan muy poco tiempo para atender a sus familias, así como el alto absentismo escolar debido a la gran carga horaria para conseguir agua.
• la falta de saneamiento e higiene ya que no existía tratamiento de aguas residuales ni alcantarillado, disponiendo únicamente de algunas letrinas colectivas.

Para esas mejoras contaron con la colaboración de Manos Unidas: se perforó un pozo de agua potable que, mediante la construcción de una torre con dos depósitos y la instalación de una bomba, canalizara el agua hasta fuentes cercanas a las casas. Y se construyó un bloque sanitario con aseos, lavabos y duchas diferenciados por edad y sexo, y el indispensable muro de contención del desnivelado terreno, que garantiza la permanencia de la obra.

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