Propuestas Campaña Manos Unidas 2016

Soluciones para acabar con el hambre

Es importante conocer las causas y el contexto de los problemas, pero sin propuestas concretas que comprometan a la sociedad y sus representantes, en todos los niveles, no se avanzará hacia su solución.

Desde Manos Unidas queremos sembrar capacidades. Fortalecer la capacitación de pequeños agricultores, facilitar el acceso a recursos materiales y financieros, potenciar su participación en los gobiernos locales es fundamental para evitar el efecto "rodillo" que provoca el sistema alimentario mundial, basado en una agricultura intensiva a gran escala.

Es urgente sembrar responsabilidad y cooperación entre los Estados. Ellos son los que, principalmente, promoverán el conocimiento y cumplir las obligaciones en materia de derechos humanos. En cuanto al derecho a la alimentación, los Estados tienen diferentes obligaciones como la de adoptar medidas concretas para que las personas estén protegidas contra el hambre. Para cumplir esto es necesario la cooperación entre Estados, no ponerse trabas, evitar la utilización de los alimentos como mecanismo de presión política, y evitar bloqueos comerciales, entre otras cosas.

Papa Francisco, Conferencia Internacional sobre Nutrición; FAO Roma, noviembre 2014: “Es necesario el desarrollo de un sistema internacional ecuánime basado en los pilares de la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad; en el campo jurídico, estos mismos criterios incluyen la relación entre el derecho a la alimentación y el derecho a la vida y a una existencia digna, el derecho a ser protegidos por la ley, no siempre cercana a la realidad de quien pasa hambre, y la obligación moral de compartir la riqueza económica del mundo”.

Por último, queremos sembrar solidaridad. Sin el compromiso solidario de todas las personas no se puede acabar con el hambre. Papa Francisco “Cuando falta la solidaridad en un país, se resiente todo el mundo. En efecto, la solidaridad es la actitud que hace a las personas capaces de salir al encuentro del otro y fundar sus relaciones mutuas en ese sentimiento de hermandad que va más allá de las diferencias y los límites, e impulsa a buscar juntos el bien común”.

Acabar con el hambre exige un enfoque integrado que incluya inversiones públicas y privadas para:

  • mejorar la productividad agrícola de los pequeños agricultores
  • mejor acceso a la tierra, los servicios, las tecnologías y los mercados
  • medidas para el fomento del desarrollo rural
  • protección social para los más vulnerables y
  • programas específicos de nutrición para madres y niños menores de cinco años.

Todo esto será posible si junto a las medidas económicas y políticas, impulsamos el compromiso de todos en la lucha contra el hambre. Todos, con nuestras manos unidas, guiados por la justicia y la caridad, recorreremos juntos el camino para que todos tengamos el alimento de cada día.