Campaña Manos Unidas 2014: Testimonio desde Brasil

En la Campaña de Manos Unidas 2014, contamos con una invitada excepcional, el de la misionera Ana Montserrat. Ella nos trae testimonios de sus períodos en Bosnia, Brasil, Angola, Haití y España.

Este especial de la Campaña de Manos Unidas 2014 lo empezamos con el testimonio relativo a Bosnia y Brasil, que fueron los primeros países a los que fue Ana Montserrat.

-Tu aventura por el mundo empezó en la guerra de Bosnia ¿Cómo fuiste a parar a Bosnia? ¿Qué hiciste allí?

Murió un hermano mío en un accidente de montaña en Monte Perdido. Al mismo tiempo que el periódico de la desaparición de mi hermano, las noticias sobre Bosnia eran espeluznantes. Andaba ya muy inquieta con la cercanía de este conflicto y el bombardeo en una plaza donde jugaban unos niños en Sarajevo me hizo pensar mucho.

Campaña Manos Unidas 2014: Testimonio desde Bosnia y Brasil

Estábamos llorando la pérdida de mi hermano y andábamos con la preocupación del rescate sus restos. Allí fue donde rezándolo mucho me ofrecí para ayudar en lo que fuese en este conflicto que estaba siendo ya un poco largo. Colaboré en un campo de refugiados en Mostar. La mayor parte eran mujeres, a las que la guerra les había robado su dignidad y su gente.

-Después fuiste a Brasil a colaborar en un trabajo comprometido de lucha contra el trabajo esclavo. Cuéntanos la realidad del trabajo esclavo en Brasil y las vivencias que te marcaron en esa lucha.

En Brasil, estuve como misionera y también colaboré todo el tiempo que estuve allí en un Centro de la Vida y de los Derechos Humanos que un grupo de misioneros combonianos laicos gestionaba con un macro proyecto de Manos Unidas.

El Centro para la Defensa de la Vida y los Derechos Humanos CDVDH es una organización de la sociedad civil, organización sin fines de lucro, creada en 1996 con la misión de "defender la vida donde quiera que se vea amenazada y donde los derechos humanos son menos respetados, con una atención privilegiada a los más pobres y explotados".

Creado por un grupo de personas de la comunidad, ligadas a la Iglesia Católica y los movimientos populares en la ciudad, está situado en el municipio de Açailândia en el estado de Maranhao.

Desde su creación, el CDVDH tiene una fuerte presencia en la erradicación y prevención de la esclavitud, a través de la realización de campañas de divulgación de la problemática, así como en la formulación y gestión de denuncias de las condiciones inhumanas a las que son sometidos los trabajadores en estos casos.

Campaña Manos Unidas 2014: Testimonio desde Bosnia y Brasil

Además de proporcionar asistencia y orientación a las víctimas el CDVDH viene a lo largo de los años desarrollando acciones preventivas en el ámbito de las actividades socio-culturales (capoeira, danza, teatro, Radio Comunitaria Asociación Açailândia) con niños, adolescentes y jóvenes de los barrios más pobres de nuestra ciudad como una forma de evitar la tentación del trabajo forzoso.

A través de estas actividades, trabajamos de manera complementaria a la escuela y transversalmente la temáticas de Ética, Valores Humanos y Participación Ciudadana, así como talleres temáticos tales como: embarazo de adolescentes, drogas y enfermedades de transmisión sexual, etc. en un intento de construir una nueva sociedad en la que cada ser humano puede tener dignidad, justicia y paz.

Además, se ha realizado una extensa labor en el ámbito de la sensibilización en los barrios, incentivando la intervención social para la conquista y ejecución de sus derechos por parte de la ciudadanía, convirtiéndose en una referencia para los empleados y las víctimas del trabajo esclavo en situación de vulnerabilidad social de Açailândia y región.

Campaña Manos Unidas 2014: Testimonio desde Bosnia y Brasil

Las actividades realizadas por CDVDH en defensa de la vida y la efectividad de los derechos, tienen como principio prioritario combatir el trabajo forzoso, entre otras violaciones, articulando su estrategia de acción en tres frentes: la prevención, la represión y la inserción.

Mi experiencia allí fue abriéndome los ojos y el corazón a la problemática tan grande que vive nuestro mundo. Había vivido “acomodada” a todo aunque estuviera trabajando en acciones sociales. Pero el carecer de todo, el pasar hambre, el ver las injusticias que vivíamos in situ, en nuestra propia realidad fue haciéndome más hermana y amiga de los que no tienen voz.

Las oportunidades que en este construir ciudadanía desde el centro de derechos humanos de Açailandia me ayudó a posibilitar en niños y adolescentes la “inclusión” mediante la coordinación de actividades. El centro comunitario donde vivía - porque nuestra congregación tiene una comunidad allí - tuvo buenos resultados.

Además de la ayuda a los niños y adolescentes, se buscaban soluciones a los problemas del barrio. Todas las actividades estaban encaminadas a reforzar el protagonismo social en las personas más vulnerables socialmente teniendo en cuenta el potenciar su autoestima y ayudar a crear en ellos una conciencia crítica sobre la realidad social en la que vivían para que en las intervenciones, ellos fueran protagonistas de su propia historia.

Daniel Ortiz Espinosa

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