MINUSTAH: Un año más de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití

Aún es difícil establecer hasta cuándo permanecerá la MINUSTAH en territorio haitiano, ni cuáles serán los alcances concretos de su acción en términos del establecimiento de instituciones políticas ajustadas al régimen democrático y de la salvaguarda de los derechos humanos, lo que si sabemos es que ésta es la Misión de la ONU de más larga duración en América Latina y el Caribe, y que Haití continúa siendo el país más pobre de la región.

El pasado 12 de octubre el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2070 de 2012 en la cual establece la ampliación de la Misión de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) por un año más, el cual se sumaría a los 8 años consecutivos que ya completa esta Misión en territorio haitiano.

Cada año los haitianos asisten a la misma escena en la que el Consejo de Seguridad renueva por un año más su Misión, aludiendo a diversas razones, aunque siempre aparecen en primer orden la protección de los derechos humanos –que resultan vulnerados, a juicio del Consejo, cuando los haitianos se encargan de sus asuntos internos de manera autónoma- y para velar por el orden y la seguridad interna e internacionales, ya que los desórdenes y brotes de violencia pueden propagarse por la región, convirtiendo a Haití en un amenaza para la paz internacional.

Algunas razones adicionales se esgrimen cada vez.  En el 2004, año en el que se instaló la MINUSTAH tras el abandono del poder del presidente Jean Bertrand Aristide como consecuencia de una fuerte escalada de violencia que demandaba su dimisión del cargo, el Consejo señalaba como una de sus prioridades el “establecimiento de un entorno seguro y estable”, para lo cual se desarrolla una estrategia híbrida que ha consistido en el despliegue de una Misión civil, encargada de la conducción de programas de ayuda en ámbitos civiles, y una Misión militar cuyo cometido era controlar las acciones violentas, es decir, restablecer la paz.

La entrada en vigor de la MINUSTAH supuso para Haití un impulso que incrementó la ayuda internacional que recibía, la cual se venía reduciendo desde hacía algunos años atrás por la falta de transformaciones que supusieran una mejora de la situación interna del país. Ello hacía pensar a los donantes que la ayuda era ineficiente o se estaba malgastando.

Ayuda para el Desarrollo (AOD) para Haití (millones de dólares)

Fuente: OECD DAC, Aid to Fragile States: Focus on Haiti (Paris, 2009)

La intervención de la MINUSTAH, como bien lo muestra el gráfico, ha significado un mayor ingreso de recursos para Haití, aunque mucho se critica que buena parte de ese dinero no reposa en las arcas de los haitianos, sino que ha sido utilizado para mantener los ejércitos extranjeros que componen la Misión militar y en programas de desarrollo que no han eliminado la pobreza, actuando nada más como paliativos de la misma y que han sostenido a la burocracia de las ONG.

Las prioridades de la Misión se han enfocado hacia programas de capacitación de la Policía Nacional de Haití (PNH), modernización de la rama judicial para disminuir los periodos de detención preventiva, la celebración de elecciones periódicas para cargos públicos y programas de desarme. 

Pese a ello (o por ello) los resultados arrojados en términos de la mejora en la calidad de vida de los haitianos no han sido exactamente los esperados. Por ejemplo, su Producto Interno Bruto (PIB) real per cápita en el 2005 fue 35% inferior que en 1965. Durante el período 1990-2005, el crecimiento económico de Haití se comportó con un promedio de -1,1% anual, lo que ha implicado tasas de crecimiento anual pér cápita de alrededor de -3,1%. En el 2006 Haití tenía alrededor del 56% de su población viviendo bajo la línea de pobreza extrema (menos de 1 dólar EE.UU. al día) y casi el 77% vivía en la pobreza moderada (menos de 2 dólares EE.UU. al día), mientras que se convertía en el país con el índice de desigualdad en la distribución del ingreso más alto de la región, con un coeficiente de Gini del 0,67[1].

En el 2012, la ampliación por un año más de la Misión se produce en un clima de tensión ante los pobres resultados de la reconstrucción de Haití, pues más de dos años después  de haber ocurrido el terremoto del 2010 no se terminan siquiera de recoger los escombros, ni de reubicar a las personas que viven en improvisadas tiendas de campaña en campamentos de refugiados, al tiempo que los proyectos para el mejoramiento de la economía, de las instituciones políticas y judiciales avanzan a paso lento.

protestas contra MINUSTAH

La división política interna se mantiene entre aquellos que apoyan la permanencia de la MINUSTAH y otros tantos que reclaman su partida. El primer grupo se encuentra liderado por el gobierno haitiano, que ha solicitado expresamente la permanencia de la Misión en su país, aduciendo no estar en condiciones de asumir por su propia cuenta el manejo del orden interno; mientras que los detractores afirman que la Misión ha sido la culpable de la epidemia del cóleraen su país, al tiempo que denuncian violaciones a los derechos humanos cometidas por miembros de la MINUSTAH y, a su vez, la califican de ser fuerza de ocupación que le resta soberanía al gobierno haitiano para su autodeterminación.

El debate parece estar lejos de terminarse, al igual que la partida de la MINUSTAH parece estar lejos de producirse, mientras que la cooperación internacional disminuye sus ayudas a este país del Caribe y la reconstrucción avanza muy lentamente.

Por: Laura Natalia Moreno Segura


[1] Aunque bien sabemos que el enfoque de desarrollo humano consideraría insuficientes estas cifras para evaluar la calidad de vida de las personas. Para ver más información al respecto: http://hdr.undp.org/es/